
Diego García, (segundo de izq. a der.), propietario hípico
Foto: Agencias
Lo que pudo haberse evitado con tan solo aplicar los exámenes anuales contra el mal de Coggins, fiebre equina, está a punto de eliminar para siempre la actividad hípica en el estado Zulia, al extremo de que la cría de caballos de carrera también estarán en vías de extinción, y en pocas palabras, se acaba el hipismo regional.
Para el próximo lunes está anunciado el tercer y último examen masivo al resto de la población equina alojada en Santa Rita. Los resultados se deberán conocer en el transcurso de setenta y dos horas.
Hace treinta y ocho días el propietario y criador zuliano, Diego García, denunció la aparición de la fiebre equina en el hipódromo local, pero las autoridades hípicas desestimaron la seria y responsable denuncia y los resultados de ese negligencia se están reflejando en el caos que vive en este momento el mundo hípico de la región.
En conversación vía e-mail sostenida con Diego García, el propietario manifestó la enorme preocupación que tiene en este momento, ante la incertidumbre de no saber qué pasará con la hípica zuliana.
«Según me informan luego de practicados estos exámenes y si se encuentran otros casos, se procederá a sacrificar la totalidad de los purasangre alojados en las caballerizas del hipódromo, pues eso tuviera características de pandemia si supera el 20% de caballos están infectados», aseguró. Dijo que esto último no ha sido confirmado por las autoridades hípicas y que no ha podido contactar a la médico-veterinaria Carlina Mármol.
García se lamentó de que ante la grave situación planteada, nadie exige una explicación al INH y se cruzan de brazos viendo cómo la hípica tiende a su desaparición definitiva. El único propietario que ha prendido las alarmas hasta ahora se pregunta cómo es que esto puede estar sucediendo a sabiendas de las graves consecuencias que esto puede acarrear.
Denuncia sin dolientes
Dijo que no entiende cómo es que no se alertó a tiempo de esta difícil situación que se conoció hace tres meses y que trataron de tapar con la aplicación de un «cierre técnico». «En esa oportunidad hace treinta y ocho días y vía Twitter denuncié el brote de la epidemia», a eso agregó «que se tomaron muestras de sangre, pero no informaron nada sobre los resultados por lo cual el mal se propagó».
García sostiene «que la fiebre se extendió porque no se estaban haciendo los exámenes anuales correspondientes», llega más allá cuando sostiene «todo parece indicar que cobraban a los propietarios exámenes que no se realizaban y presentaban pruebas chimbas».
No obstante, su denuncia, los viajes a lo largo y ancho del país de ejemplares purasangre no se detuvo y denuncia algo más insólito aún ¿cómo es que permitían la salida de ejemplares de Santa Rita a efectuar carreras en pueblos cercanos donde se realizaban apuestas?
¿Cuántos ejemplares han sacrificado?
Diego García cree que el número sobrepasa la cifra indicada hasta ahora, doce en enero y cuarenta y uno en febrero, para un total de cincuenta y tres, pero resulta que el inventario físico practicado no cuadra y eso hace la situación más grave. Explicó que cuando en el país se detectaba en tiempos anteriores la presencia de la fiebre equina, los tres hipódromos eran sometidos a cuarentena. Pero ahora inexplicablemente mientras La Rinconada y Valencia siguen funcionando, La Rita está «cerrada técnicamente».






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