En una Orquesta Sinfónica podemos apreciar los instrumentos por «familias»: de cuerdas, de viento, viento-madera, viento-metal, percusión etc. Sin embargo existe un instrumento llamado trompa o corno que generalmente no visualizamos desde el área del público pues los ejecutantes se encuentran sentados en las últimas filas en función de la orquesta.
En sus arreglos musicales los más grandes maestros de todos los tiempos como Wolfang Amadeus Mozart y Richard Strauss, siempre tomaron en cuenta la participación de este noble instrumento de sonido misterioso y cautivante tanto en el corno francés como en el corno inglés. Las primeras trompas fueron utilizadas en la caza o en la guerra y eran de origen animal. A partir del siglo XVI, su cuerpo aparece enroscado o en espiral y recibe el nombre de trompa natural.
Las trompas antiguas eran más sencillas que las actuales. Estas trompas eran hechas de tubos de metal y tenían una abertura «estallada». Eran originalmente usadas en la cacería, a menudo montando a caballo y el cambio de tonalidad era efectuado enteramente por los labios. Hasta el siglo XIX no iban equipadas con válvulas. La trompa —o, muchas veces, pares de trompas— a menudo invocaban la idea de cazar o, en el barroco, de representar nobleza, realeza o divinidad.
Las trompas antiguas estaban afinadas comúnmente en tonos de fa, mi, mi bemol, si bemol y do, y ya que estas eran las únicas notas disponibles en las series armónicas de uno de esos tonos, no había posibilidad de tocar en diferentes tonos intermedios. El remedio para esta limitación era el uso de «curvas» o «tonillos», es decir, secciones del tubo de diferente longitud que, insertados, alteraran el largo del instrumento, y así su tono.
Finalmente, los intérpretes de trompa comenzaron a poner la mano derecha dentro del pabellón para cambiar el largo del instrumento, ajustando la tonalidad, hasta un tono. Esto ofrecía mayores posibilidades para tocar las notas no solo en las series armónicas usadas para una sola pieza. Durante el período clásico la trompa se convierte en un instrumento capaz de ejecutar infinidad de melodías.
Alrededor del 1815, fue introducido el uso de pistones —elementos que al ser pulsados suben y bajan dejando pasar así el aire—, aportando mayor flexibilidad para tocar en diferentes tonos. De hecho se convirtió en un instrumento que usa completamente la escala cromática por primera vez. Sin embargo, muchos conservatorios e intérpretes tradicionales rechazaron el cambio al principio, reclamando que la trompa sin válvulas, o «trompa natural», era un mejor instrumento. Algunos intérpretes utilizan, aún en la actualidad, una trompa natural, aunque solo para lograr el timbre para el cual fue escrita una pieza antigua.
El registro de la trompa va desde un si bemol1 hasta un fa5. Puede alcanzar sonidos más extremos —desde un fa1 hasta un si bemol5—, pero se limita su uso, debido a que son muy arriesgados para ejecutar.
Los invito, respetados lectores, a presenciar los conciertos de nuestras orquestas y así apreciar el cautivante sonido de este maravilloso instrumento.
Hasta el próximo domingo con el favor de Dios.






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