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Foto: Agencias
Nadie podrá reprocharle que no enfrentó a los mejores. También podrá alardear de que lo hizo con los máximos exponentes de tres eras. Pero la fiesta de Bernard Hopkins y su gran aliado el señor tiempo- no era para siempre.
El sábado Sergey Kovalev se encargó de recordárselo. El campeón ruso se convirtió el sábado en el triple campeón de la división semipesada al derrotar mediante una amplia decisión unánime a Hopkins en el choque estelar de un combate celebrado en el Boardwalk Hall de Atlantic City, Nueva Jersey. El margen de las tarjetas de los jueces fue amplio. Carlos Ortiz Jr. y Clark Sammartino la vieron 120-107 y Lawrence Layton la apreció 120-106. Pero no fue realmente una pelea fácil para Kovalev. El ruso acertó temprano una derecha en la cabeza de Hopkins que hizo que este tocara la lona en el primer asalto y recibiera conteo del réferi David Fields.
Hopkins, de 49 años y ya próximo a cumplir sus 50, intercambió metralla con el peligroso ruso y en el último asalto se enfrascó en un «toma y daka» que dejó su huella en el pugilismo moderno como uno de los «rounds» más aguerridos entre un viejo y un joven que se abre paso sólidamente en este deporte en el que apenas debutó como profesional hace cinco años atrás. Kovalev, invicto campeón de la Organización Mundial de Boxeo añadió los cintos de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) que pertenecían a Hopkins quien conquistó cada uno de ellos a los 48 y a los 49 años, respectivamente. El ruso, que aumentó su marca a 26-0-1 y 23 nocauts, dijo que no empecé a que Hopkins fue el rival más difícil de su carrera, se reservó la oportunidad de cerrar la noche con un triunfo por la vía rápida tal y como ha hecho con cada uno de sus oponentes.

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