Foto: Carmen Salazar/ El anciano quedó muerto en el medio e la isla, su cuerpo cayó en plena alcantarilla.
El hombre ya estaba en la isla de la peligrosa autopista e iba a terminar de cruzar, pero la inseguridad lo hizo retroceder y fue impactado.
San Francisco — La mala hora le llegó a un pobre anciano la mañana de ayer al encontrar su muerte en plena C-1, cuando se dirigía al Hospital Noriega Trigo de San Francisco para realizarse un chequeo médico. Hasta el mediodía la víctima no había sido identificada.
Eran las 9:30 de la mañana cuando el hombre de unos 65 años aproximadamente se bajó de una buseta procedente de Cabimas a la altura del restaurante Mi Primera Cana a escasos 100 metros de la entrada del centro hospitalario.
Según testigos del hecho el sexagenario ya se encontraba en la isla que atraviesa la peligrosa arteria vial para cruzar hacia el lado que lo conduciría al hospital, dio unos pasos y, al parecer, se puso nervioso e intento devolverse cuando un vehículo Ford Fiesta, azul plomo, placas AI974BC, lo arrolló y debido al golpe este salió expelido, cayendo al desagüe de aguas negras que pasa por la división de las vías.
El fuerte golpe le produjo la muerte instantánea. En el lugar quedaron regadas algunas de sus pertenencias, una gorra, un zapato, dos sondas para diálisis y el tique del pasaje Cabimas-Maracaibo.
El abuelito llevaba puesta la bolsa de recolección de orina, lo que hace presumir que iría a una faena de diálisis.
Bomberos del Sur se encargó de recuperar el cuerpo del anciano de las aguas negras con equipos de rescate, el cual se hizo un poco complicado por lo reducido del espacio. Mientras tanto las colas y los curiosos en ambos sentidos no se hicieron esperar.
La víctima de tez blanca, cabello grisáceo, llevaba puesto una camisa azul y un pantalón negro. Los funcionarios de Polisur, CBPEZ y Bomberos del Sur trasladaron el cadáver a la morgue forense a espera del reclamo de sus familiares.
Por su parte, el joven Marcos Hernández, cnductor del vehículo, dijo que lamentaba lo sucedido, pero era imposible porque iba en el canal rápido. Su carro fue retenido por Tránsito Terrestre.
«Cuando me di cuenta el señor ya estaba encima del carro, si no era yo el que venía detrás de mí hubiera sido el que lo atropellara, no había manera de evitarlo», dijo compungido el muchacho.

El conductor no pudo esquivar al anciano. El vehículo fue retenido por Tránsito Terrestre.








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