¿Venezuela a las puertas de un ataque bacteriológico?

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25 de septiembre, 2014 - 8:35 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Foto: Agencias / La guerra bacteriológica desarrollada en laboratorios de todo el mundo puede llegar al país de la mano de la extrema derecha.

El presidente de la república, Nicolás Maduro dijo el pasado jueves 18 que presentaría «contundentes pruebas de la guerra psicológica que se pretendió contra nuestra patria en una guerra biológica que voy a denunciar ante el mundo».

Esto luego que desde medios internacionales se creara una matriz de opinión sobre la presunta existencia de un virus desconocido en la localidad de Maracay, estado Aragua, y que habría cobrado la vida de ocho personas, cuatro adultos y cuatro niños. Maduro expresó su sospecha de un sector radical de la oposición que pretendía «meter algún tipo de virus» y causar una «guerra bacteriológica» contra el país.

«Estamos investigando porque tenemos serias sospechas que esta derecha pretendía meter una guerra bacteriológica que se ha hecho en el mundo contra otros países, meterlo en el hospital de Maracay, o quién sabe dónde. Ya tenían todo montado, y la campaña se les cayó en el vacío», aseveró.

Esta aseveración por parte del mandatario nacional conllevó a un apoyo por parte del gobierno cubano que puso a disposición de Venezuela un grupo de médicos expertos en detectar este tipo de ataques biológicos.

Reacciones

Rafael Guevara, Sociedad Venezolana de Infectología

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«El chikungunya es una enfermedad viral que es trasmitida por un vector que es un mosquito, y no se trasmite de persona a persona».

Desestimó una «guerra bacteriológica», explicando que el virus de chikungunya no es bacteria.  «La guerra hay que declarársela al zancudo, que es el vector transmisor».

Ismael García, diputado Asamblea Nacional

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«Aquí lo temerario y peligroso que el presidente diga que hay una inoculación de un virus para producir muertes masivas en el estado Aragua», así se expresó el legislador sobre lo declarado por el mandatario Nicolás Maduro.

«La propia Luisa Ortega Díaz tendrá que solicitarle a Nicolás Maduro que le suministre todos los datos y la información que él posee sobre la supuesta guerra bacteriológica», puntualizó.

Dieterich: Se pueden crear 160 enfermedades infecciosas

Para Heinz Dieterich Steffan, exasesor del presidente Hugo Chávez y creador del Socialismo del siglo XXI, el empleo de medios de guerra biológica, tales como bacterias, virus, hongos o rickettsia, contra una población humana, animal o vegetativa, es extremadamente difícil de comprobar. «La República Popular de China, por ejemplo, levantó tal cargo contra Estados Unidos durante la Guerra de Corea, pero no pudo sustanciarlo». Existen, sin embargo, tres casos que han sido comprobados más allá de cualquier duda y en los tres casos el uso de los agentes patógenos fue una actividad del Estado de la Unión Norteamericana, según apunta el profesor de la Universidad Autónoma de México.

El primer caso fue documentado por una comisión de investigación del Congreso estadounidense, que evidenció un plan de asesinato del presidente cubano Fidel Castro por parte de la Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. «En este plan, la CIA contaminó: a) el sistema de respiración de un traje de buceo con la bacteria que causa tuberculosis (tuberculosis bacilli), y b) el traje mismo con un hongo (madura foot) que produce una enfermedad incurable de la piel».

El segundo intento de asesinato con agentes patógenos de la guerra biológica se dirigía contra el líder del movimiento anticolonial del Congo, Patrice Lumumba. Un tercer uso de agentes patógenos fue realizado por Washington en Colombia, cuando se dispersaron hongos desde aviones, contra plantaciones de la coca EN 2001.

Para Dieterich los medios de la guerra biológica son escogidos entre microorganismos que producen alrededor de 160 enfermedades infecciosas. Sin embargo, como esos agentes existen en diferentes variaciones naturales —la peste, por ejemplo, en más de 140— y que, además pueden ser modificados en los laboratorios, el número de microorganismos empleables contra un blanco es extremadamente alto.

Conforme a la lógica de guerra, expresada en los respectivos textos militares, «los buenos microorganismos militares tienen que cumplir con seis requisitos: a) la virulencia, es decir, el daño causado por el agente patógeno tiene que ser severo; b) la infectividad, i.e., la dosis requerida para iniciar una infección prolongada debe ser pequeña; c) la estabilidad, i.e., la capacidad del microorganismo de resistir el viaje hacia el blanco (huésped); d) el grado de inmunidad natural que tiene la población escogida; e) la disponibilidad de vacunas; debe haber vacunas, porque no se puede excluir la posibilidad de que el agente regrese al agresor; f) la facilidad de curación».

¿Qué es la guerra biológica?

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La guerra biológica o bacteriológica es una forma singular de combate, en la cual se emplean armas de diferentes tipos que contienen virus o bacterias capaces de infligir daño masivo sobre fuerzas militares y/o civiles.

El uso de armas biológicas está terminantemente prohibido por las Naciones Unidas; sin embargo, muchos países (potencias militares) cuentan con este tipo de arsenal en forma no sólo de bombas sino de otro tipo de agentes de esparcimiento menos convencionales.

Convención firmada

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En 1972, los Estados Unidos firmaron la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas, que prohibieron el «desarrollo, producción y acumulación de microbios o sus productos venenosos excepto en cantidades necesarias para protección y exploración pacífica». Para 1996, 137 países firmaron el tratado, sin embargo se cree que desde la firma de la Convención el número de países capaces de producir tales armas ha aumentado. La Unión Soviética continuó la investigación y producción de armas biológicas ofensivas en un programa llamado Biopreparat, a pesar de haber firmado la convención. Los Estados Unidos no eran conscientes del programa hasta que el Dr.  Vladimir Pasechnik falló en 1989, y el Dr. Kanatjan Alibekov, el primer segundo director de Biopreparat falló en 1992.

Después de la Guerra del Golfo de 1991, Irak admitió al equipo de inspección de las Naciones Unidas haber producido 19000L de toxina botulinum concentrada, del cual aproximadamente 10000L se cargaron en armas militares; los 19000L nunca fueron totalmente mencionados. Esto es aproximadamente tres veces la cantidad necesaria para matar la entera actual población humana por inhalación, aunque en la práctica sería imposible distribuirlo tan eficientemente, y, a menos que se protegiera con oxígeno, se deterioraría en el almacenaje.

El 18 de septiembre del 2001 y por unos pocos días después varias cartas fueron recibidas por miembros del Congreso de los EE UU y de los miembros de comunicación que contenían esporas de carbunco: el ataque mató a cinco personas. La identidad del perpetrador permaneció desconocida hasta el 2008, cuando se nombró un primer sospechoso.

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