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El papa Francisco advirtió contra una Tercera Guerra Mundial «por partes» que se traduce en «crímenes, masacres y destrucciones» en diferentes puntos del mundo, «hoy, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, quizá se puede hablar de una tercera guerra combatida por partes, con crímenes, masacres, destrucciones». Hizo un alegato contra la indiferencia ante este escenario de conflictos y pidió una reacción contra el belicismo.
Italia — El papa Francisco advirtió este sábado contra una Tercera Guerra Mundial «por partes» que se traduce en «crímenes, masacres y destrucciones», e invocó la paz para detener la «locura bélica» en diferentes puntos del mundo. El Pontífice clamó contra la indiferencia ante «la masacre inútil» de las guerras durante la homilía que pronunció en el cementerio militar de Fogliano Redipuglia, al que acudió para recordar a los caídos de la Primera Guerra Mundial, con motivo de su centenario, y a los damnificados por todos los conflictos bélicos.
«Hoy, tras el segundo fracaso de una guerra mundial, quizá se puede hablar de una tercera guerra combatida por partes, con crímenes, masacres, destrucciones», aseveró. Francisco indicó que la guerra es «una locura» que crece destruyendo y trastornándolo todo, hasta la relación entre hermanos y «lo más hermoso que Dios ha creado», el ser humano.
También lamentó la cantidad de víctimas de estos conflictos porque «en la sombra» convergen «intereses, estrategias geopolíticas y codicia de dinero y de poder», que a menudo encuentran justificación en la ideología. En concreto, criticó a la industria armamentística —«que parece ser tan importante»—, a la que tildó junto al resto de factores de «planificadores del terror» y de «organizadores del desencuentro».
El Papa también hizo un alegato contra la indiferencia ante este escenario de conflictos y pidió una reacción contra el belicismo porque «la humanidad tiene necesidad de llorar, y esta es la hora del llanto». En el mayor monumento militar italiano dedicado a los soldados muertos en la Primera Guerra Mundial, el Papa ha repetido en varias ocasiones la frase «a mí qué me importa» para denunciar la indiferencia ante las guerras. Viendo la belleza del paisaje de esta zona, en la que hombres y mujeres trabajan para sacar adelante a sus familias, donde los niños juegan y los ancianos sueñan. Aquí, en este lugar, solamente acierto a decir: la guerra es una locura», expresó Francisco este sábado.
Contra la industria armamentista
El líder de la Iglesia católica se preguntó: «¿Cómo es posible que hoy haya tantas víctimas?» y respondió: «Es posible porque también hoy, en la sombra, hay intereses, estrategias geopolíticas, codicia de dinero y de poder, y está la industria armamentista, que parece ser tan importante».
En concreto, criticó a la industria armamentística —«que parece ser tan importante»—, a la que tildó junto al resto de factores de «planificadores del terror» y de «organizadores del desencuentro».







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