Julia Roberts pasó de ser la reina malvada a ser la mamá estricta, al prohibir a sus hijos mirar la película Blancanieves (Mirror Mirror), que ella estelariza.
Mientras que todos los amiguitos de los hijos de Julia fueron corriendo a ver la película, Hazel, Finn y Henry tuvieron que quedarse en casa. «Todos los niños de su clase vieron el filme; yo no los dejé, entonces sintieron que de alguna manera los estaba castigando», explicó Julia en entrevista para el Today Show.
«Entonces les dije: bueno, no soy muy agradable en la película, entonces no quiro asustarlos», dijo la actriz.

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