Ramadi — El gobierno iraquí enfrentaba ayer una ofensiva de la insurgencia sunita en Ramadi (oeste) y trataba de contener el desafío separatista de los kurdos, que anunciaron haberse apoderado de campos petrolíferos en la zona de Kirkuk (norte).
A dos días de una reunión clave del parlamento para formar gobierno, el primer ministro, el chiita Nuri al Maliki, que se apoya en su victoria en las legislativas de abril para aspirar a un tercer mandato, se enfrenta a la vez a la ofensiva de los insurgentes sunitas y a las crecientes tensiones con el Kurdistán iraquí.
Unos insurgentes sunitas lanzaron el jueves por la tarde una ofensiva cerca de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar (oeste). Tomaron varios sectores al oeste de la ciudad y mataron a 11 policías, según un oficial y un médico.
Una eventual caída de Ramadi, donde están presentes desde enero, representaría un avance mayor para los insurgentes, que controlan desde hace un mes amplias partes del territorio en cinco provincias del oeste, norte y este del país.






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