Foto: AFP
La casa del rey se limitó ayer a expresar su «pleno respeto a las decisiones judiciales».
Madrid — El juez instructor del caso de presunta corrupción que sacudió a la familia real española mantuvo ayer la imputación a la infanta Cristina, abriendo la vía para que sea juzgada, solo seis días después de la proclamación de su hermano, Felipe VI, como rey.
La imputación en diciembre de 2011 del esposo de Cristina, Iñaki Urdangarin, por presunta malversación, y después de la infanta, por delito fiscal y blanqueo, provocaron un escándalo que contribuyó a hundir la popularidad del rey Juan Carlos, antes del anuncio de su abdicación el 2 de junio.
Las consecuencias del denominado «caso Noos» son uno de los primeros problemas que debe enfrentar el nuevo monarca, Felipe VI, en el trono desde el 19 de junio.
Ayer, la casa del rey se limitó a expresar su «pleno respeto a las decisiones judiciales». El gobierno conservador de Mariano Rajoy no reaccionó a la decisión del magistrado, pero la satisfacción era evidente en las filas republicanas.
«Sobrados indicios»
Obras en casa, un viaje familiar a Río de Janeiro, un espectáculo de mimo: el juez enumera «sobrados indicios» que muestran la participación de la infanta Cristina en el blanqueo del dinero presuntamente malversado por su marido.
A lo largo de 167 páginas, el juez detalla, a veces con ironía, cómo la hermana del rey Felipe VI y su esposo habrían utilizado para fines personales dinero público de los gobiernos regionales de Valencia y Baleares malversado mediante la fundación Noos y la «empresa pantalla» Aizoon.
En opinión del magistrado, la pareja utilizó la tarjeta de crédito de Aizoon para pagar gastos que no tenían que ver con su actividad: «servicios de consultoría en gestión de empresas», entre otros gastos donde se cuenta hasta la compra de cuatro libros de Harry Potter.







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