Foto: Agencias
Su potente voz y el valor añadido de ser una monja hicieron que los numerosos seguidores de Sor Cristina la catapultaran como ganadora de la final del concurso La Voz de Italia, la noche de ayer.
Con 25 años de edad y sin mostrar ni una pizca de nervios, la religiosa llamó a los asistentes a rezar el Padre Nuestro «para agradecer a Dios» el 62% de los votos durante el evento final de la temporada, compitiendo junto al joven roquero, Giacomo Voli.
«Quiero que Jesucristo entre aquí, es un sueño», dijo tras recibir el trofeo de The Voice of Italy. También agradeció calurosamente a su «coach» en el programa organizado por la RAI Due, el rapero J-AX, por haberla «protegido» frecuentemente ante quienes la criticaban.
El don de Cristina
«Tengo un don y se los entrego», dijo Cristina Sciuccia cuando los cuatros jueces del programa, tras elegirla por unanimidad el pasado 19 de marzo en una audición a ciegas, le preguntaron lo que hacía. La presencia de una monja destacó particularmente en este concurso reservado generalmente a los aficionados a las lentejuelas.
Nadie daba por hecho que una monja, en hábito y velo gris, pudiera presentarse en el concurso.
Su interpretación —el día de la audición a ciegas— de la canción pop No One de Alicia Keys, ha sido vista más de 50 millones de veces en YouTube y tanto su antiguo novio como su profesor de canto han dado entrevistas a los medios de comunicación.
Sor rebelde
La joven Cristina Scuccia, que se autodescribe como una antigua rebelde en ruptura con la religión, inició su recorrido «farandulero» encarnando un poco por desafío y un poco por juego a la fundadora de la orden de las Ursulinas Santa Ángela de Mérici, en una comedia musical montada en 2008 en Palermo. Un año después, se hizo novicia antes de viajar a Brasil para trabajar con niños desfavorecidos y de tomar el hábito hace dos años.
Pero no todo ha sido aplausos y gracias para Sor Cristina, algunos críticos musicales estiman que su éxito se debe más al símbolo que representa en un país todavía impregnado por el catolicismo y al efecto mediático de su voz, que consideran relativamente limitada.
La joven, sin embargo, dice estar muy serena sobre su futuro.
Aunque tras ganar el concurso publicará un disco con Universal Music, no pretende renunciar a su vocación. Pero tampoco cierra la puerta a una carrera discográfica: «Vivo el momento presente, dejo el futuro en manos de la Providencia y seguiré cantando allá donde me llame el Señor».

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