El campanario, patrimonio tangible de la región está invadido de comején lacustre y excrementos de palomas, mientras espera recuperación.
Maracaibo — La iglesia Catedral de Maracaibo una edificación del siglo XVII, constituye junto con el Palacio Arzobispal ubicados en la Plaza Bolívar, la matriarca de todas las iglesias de la Arquidiócesis; donde en la torre del campanario se localiza un reloj adquirido por la municipalidad de la ciudad en el año 1966, encontrándose actualmente parado y en desuso.
Hugolino Sánchez, quien se autodenomina el cuidador de la Catedral desde hace 35 años, mostró su preocupación por el deterioro en el mecanismo del reloj cuya función es prestar un servicio público a la ciudadanía, funge como signo de religiosidad para anunciar misas y actos litúrgicos y es un patrimonio tangible con la valiosa exhibición turística para propios y extraños.
«Me da alegría que alguien se interese en ayudarnos para que arreglen el reloj, desde el pasado periodo de Francisco Arias Cárdenas en el año 2000, el reloj dejó se funcionar luego de la última reparación realizada por una reconocida joyería de Caracas», señaló Sánchez.
El campanario de la Catedral por dentro, incluido el mecanismo de los cuatro ejes de reloj, se encuentran invadido de comején lacustre y excrementos de palomas, «con un remedio casero de achote se logró despejar a las palomas, pero quedó todo lleno de evacuaciones, mientras el comején está penetrando la madera de las plantas, ventanas y la cúpula que están muy deterioradas», agregó el cuidador.
En una próxima entrega el diario QUÉ PASA detallará la estructura del campanario, y las condiciones en las que se encuentra el reloj desde una vista privilegiada que poco se atiende en la ciudad.
Fotos: Alfredo Chinaleong







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