El hecho se suscitó en la urbanización La Paz. La víctima laboraba como escolta de los dueños de la Clínica Paraiso.
Maracaibo — Corrió la sangre en la urbanización La Paz, de la parroquia Cecilio Acosta, cuando dos hampones asesinaron a Ériko Alonso Morales Portillo, de 31 años, cuando compraba víveres para su negocio de perrocalientes.
El suceso se registró, en el interior de la tienda de víveres Golde City, en las adyacencias del Complejo Deportivo Niños Cantores.
Testigos del hecho narraron que Morales les manifestó a unos taxistas que se encontraban en la zona que lo venían siguiendo varios sujetos.
«El ingresó a comprar los productos, dos hombres lo siguieron e ingresaron al local. Una vez adentro sacaron sus armas de fuego, lo apuntaron a él —Eriko—, a los dueños del local y a los clientes presentes. Le exigieron que bajaran la cabeza y se fueran a la parte trasera, Eriko quedó solo», explicó la fuente.
Lo despojaron de su arma y motocicleta
Dos jóvenes le exigieron a Morales que entregara las llaves de su motocicleta modelo M3, de color negra, con la que laboraba.
Este entregó las llaves y les dijo que no se opondría al robo, sin embargo, luego le exigieron su arma de reglamento, con la misma que lo asesinaron.
«Luego que les entregó las llaves, se escucharon tres disparos, los hombres salieron corriendo del lugar y ya Ériko estaba tirado en el piso cerca de la caja agonizando», agregó.
El infortunado recibió tres impactos de bala uno en la zona intercostal, otro en el pecho, y el último en el hombro.
Alarmados, sus familiares ingresaron al local y trasladaron en una camioneta a Morales hasta la Clínica San Juan, donde murió minutos después de su ingreso.
Capturaron a sus asesinos
Tras un arduo despliegue policial funcionarios del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia (CPBEZ) logró la detención de dos sujetos presuntos responsables del crímen.
La aprehensión se efectuó cuando los presuntos implicados a bordo de una motocicleta y a mano armada sometieron a un transeúnte para robarle sus pertenencias, indicó Julio Yépez Castro, director del organismo policial.
Los sujetos quedaron identificados como Ánderson Júnior Báez Cohen, de 18 años de edad y Jery Maycol Mejías Alvarado, de 24 años de edad.
Se les incautó un revólver Colt, calibre 38 milímetros, solicitado por el delito de hurto desde el 25 de septiembre de 1988 por la subdelegación del CICPC-Maracaibo y una pistola Tanfoglio 9 milímetros además de la moto Empaire, modelo RKV 200 en la que se desplazaban.
Los detenidos fueron trasladados hasta al sede del Diep, ubicada en Los Patrulleros.
El infortunado laboraba desde hace diez años en un negocio de perrocalientes ubicado en frente a donde ocurrió su muerte y desde hace tres años como escolta de los dueños de la Clínica Paraiso.
Era hijo único, estaba casado, dejó dos hijos de cinco y dos años. Residía a pocas cuadras de donde lo asesinaron.
Familiares de Morales permanecieron en la morgue de la Facultad de Medicina de LUZ para retirar el cuerpo, al tiempo que reiteraron que se trató de un robo, y no de un ajuste de cuentas como se había rumorado en algunos medios de comunicación.
Enida Coromoto Portillo, su madre, lloraba insesantemente ante la pérdida de su único hijo, y clamó para que se aplique todo el peso de la ley contra los asesinos.
Asimismo, su tío Jhonny Cordero, indicó: «Mi sobrino no era ningún delincuente, esos tipos lo querían robar y sin piedad lo mataron son su propia arma. Él tenía permiso para portarla», aclaró.
El infortunado recibió tres impactos de bala y fue trasladado hasta la Clínica San Juán donde falleció.
Fotos: Miguel Romero







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