La asesinaron delante de su esposo, quien está herido

Ultiman a madre frente a venta de alcohol

Cicpc
27 de marzo, 2017 - 9:48 am
Edwin Urdaneta / [email protected]

Los hechos se produjeron en la entrada de la venta de licor Selva, en el sector Palmeras en Casigua El Cubo, municipio Jesús María Semprum, donde pese a los dispositivos de vigilancia por parte de la fuerza de seguridad, el fortuito crimen dejó consternada a la población

Foto: Edwin Urdaneta

Sur del Lago — María Carolina Murillo Bautista, de 23 años, una mujer que se ganaba la vida planchando, lavando y limpiando casas, murió tras recibir un tiro en el rostro, frente a una venta de bebidas alcohólicas, cuando su asesino intentaba ingresar por la fuerza al recinto de la vida nocturna.

Su cuerpo quedó tendido debajo de un asiento de concreto. Murió sin poder despedirse, frente a su esposo, Nelson León, de 30 años, quien resultó herido y fue trasladado a Mérida, con un proyectil en el brazo derecho y otro en la región pélvica. El portero del establecimiento Denny Colmenares (36), quien impidió el acceso del homicida al centro de ingesta alcohólica, también se recupera de un balazo que ingresó en la región del hemitórax.

Los hechos se produjeron en la entrada de la venta de licor Selva, en el sector Palmeras en Casigua El Cubo, municipio Jesús María Semprum, donde pese a los dispositivos de vigilancia por parte de la fuerza de seguridad, el fortuito crimen dejó consternada a la población.

La policía corroboró que el asesino quiso entrar varias veces al establecimiento, pero en vista de que estaba armado su acceso fue negado con reiteración, hasta que, hastiado, desenfundó el arma e hizo lo tiros que acabaron con la joven mujer, madre de dos niños de 3 y 6 años de edad y residenciada en el sector El Paseo de la población surlaguense.

Una comisión del eje de investigación de homicidios del Cicpc, base San Carlos, acudió al levantamiento del cuerpo y a emprender las experticias de rigor. En Casigua El Cubo las fuerzas policiales comenzarán una revisión exhaustiva de los horarios de expendio de licor local por local, pero también estarán vigilantes de aquéllas personas que posean armamentos sin porte.

Del asesino no se conocen mayores características y menos en una zona donde miembros de bandas irregulares operan al acecho de grupos adversos o seres indefensos, como en el caso de María Carolina, quien se convirtió en una víctima de la intransigencia y la violencia.

Cuando el cuerpo fue llevado a la morgue del hospital Santa Bárbara en Colón, Ángel Murillo (66), padre de la infortunada, con los ojos llenos de lágrimas, clamó justicia por la octava de sus diez hijos. «Esto es imperdonable, queremos que la policía haga su trabajo y nos devuelva la paz», sentenció.

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