Reflejos quebrados

jose-lombardi
4 de julio, 2016 - 9:46 am
José Lombardi / Presidente Copei Maracaibo

Según el filósofo francés Jacques Maritain el bien común es como un espejo en donde nos reflejamos en las demás personas, pudiéramos entender entonces, que la sociedad es reflejo de nuestras acciones individuales, lo que nos permite afirmar que el éxito o fracaso de una nación depende de las acciones de sus integrantes.

Partiendo del planteamiento anterior, cada venezolano tendría una carga de responsabilidad en lo que hoy ocurre en Venezuela, sin embargo, muchos me dirán que es el Gobierno el responsable y quizás tengan razón, pero ante esta afirmación, me pregunto: ¿Quién decide quién gobierna?

En días pasado ocurrió un hecho «repudiable y bochornoso» la imagen de tres seminaristas menores de edad corriendo desnudos por una vía pública en la ciudad de Mérida, un atentando contra la dignidad humana que refleja ante el mundo a una sociedad con valores espirituales quebrados.

Según la exhortación pastoral del arquidiócesis de Mérida, cuyo texto será leído en todas las misas del domingo 3 de julio de 2016, narra los hechos de la siguiente manera: «Cuatro menores de edad, estudiantes de bachillerato en el seminario menor San Buenaventura de Mérida, se dirigían a clases de inglés en el Cevam, cuando fueron interceptados por unos desadaptados quienes los interpelaron «si eran chavistas o de la oposición»; a lo que estos jóvenes asustados respondieron «somos seminaristas», desatándose con mayor ímpetu las iras, golpeándolos, desnudándolos, quemando sus ropas y amenazando a uno de ellos con rociarle gasolina y quemarlo vivo».

Sirva este escrito para solidarizarme con estas víctimas del horror y la barbarie, así como con todos los venezolanos que hoy sufren vejaciones de una sociedad que necesita con urgencia depurarse del veneno del odio y la confrontación derramado en todos sus niveles.

Contrario al deseo de venganza que pudiera generar este tipo de acciones, la Iglesia con su espíritu misericordioso y valiente nos hace un llamado a través de la exhortación pastoral de la arquidiócesis de Mérida. «No hay lugar para el desánimo o la desesperación; al contrario, es una oportunidad de oro para la creatividad, el noble ejercicio de una ciudadanía que no se deja robar sus valores más queridos».

De la misma manera se expresó a través de un comunicado el seminario San Buenaventura, instituto encargado de formar a los jóvenes humillados «como nos relata el Evangelio, Jesús fue llevado a la cruz golpeado y despojado de sus ropas, acto deshumanizante que buscaba la negación de la identidad por la vergüenza, el miedo y terror, sentenciado por una justicia corrompida por los ejercicios de poder «legitimados». La historia nos ha mostrado sucesivamente la repetición de escenas como esta, que en Venezuela no seamos indiferentes ante el riesgo de la normalización de estos actos».

Neguemos rotundamente estos actos inhumanos y no permitamos que imágenes como estas sean las que reflejen lo que «aparentemente» somos, para ello es necesario involucrarnos valientemente en los asuntos públicos, no podemos seguir encerrados en el «confort» de la vida privada cuando nuestra casa común (Venezuela) se cae a pedazos.

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