Lamentable tragedia

Loco al volante arrolló a una quinceañera y lo detuvieron solo 1 día

16 B (2)
5 de diciembre, 2016 - 3:41 pm
Wilson Alvarado / [email protected]

El hecho ocurrió el 29 de noviembre y la jovén murió ayer

Foto: Wilmer Cubillán

Mara — La rabia y el dolor se evidenció en los rostros de los parientes de una adolescente de 15 años de edad, quien fue arrollada por un loco al volante la tarde del pasado 29 de noviembre y murió ayer en la madrugada en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Dr. Adolfo Pons de Maracaibo.

Los parientes de la menor, de origen wayúu, esperaban la entrega del cuerpo en las afueras de la medicatura forense de LUZ.

Allí, María Nereida González, tía de la joven, recordó entre llanto que su sobrina jugaba frente a su casa, ubicada en el barrio Brisas de Mara, sector Santa Cruz de Mara, cuando fue sorprendida por un sujeto que viajaba a toda velocidad a bordo de un carro Lúmina, color blanco, placas 7A5A45V, del cual perdió el control y la arrolló.

«La niña jugaba en la acera de la casa, cuando vimos venir el carro a toda velocidad. Le gritamos que corriera, pero no le dio tiempo. El chofer se la llevó por detrás y la arrastró varios metros», indicó.

La niña fue cargada por sus familiares y la trasladaron al Centro de Diagnóstico (CDI) Santa Cruz, donde le brindaron los primeros auxilios y posteriormente la remitieron al Hospital Adolfo Pons, donde los galenos la entubaron, pero no soportó la gravedad de los golpes.

Detenido por un instante
La tía de la menor informó que «el responsable de la muerte de su sobrina es un sexagenario identificado como Nolberto Antonio Bracho, quien estaba «pirateando» en la ruta Core 3- Nueva Lucha.

La dama destacó que el hombre fue detenido esa misma tarde por funcionarios de la policía regional, quienes remitieron el caso a la Policía Nacional Bolivariana, adscritos al departamento de tránsito.

«El responsable solo fue detenido esa tarde. Al otro día gozaba de su libertad. Exigimos a las autoridades que investiguen el caso para que el culpable pague por la muerte de mí sobrina» expresó.

Mientras los parientes exigían justicia, recordaban lo alegre y carismática que era la segunda de cuatro hermanos, quien cursaba primer grado en la Unidad Educativa Doña Guillermina Portillo, donde inició a corregir los problemas de aprendizajes que arrastró desde la niñez.

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