Expertos consideran que esta fase de distensión ha sido posible porque el Norte afirma haber alcanzado el estatus de potencia nuclear

Las dos Coreas culminan su deshielo con una cumbre inimaginable hace un año

In this April 9, 2018, photo provided by the North Korean government, North Korean leader Kim Jong Un attends a meeting  of the Political Bureau of the Central Committee of the Workers' Party of Korea, in Pyongyang, North Korea. Independent journalists were not given access to cover the event depicted in this image distributed by the North Korean government. The content of this image is as provided and cannot be independently verified. Korean language watermark on image as provided by source reads: "KCNA" which is the abbreviation for Korean Central News Agency. (Korean Central News Agency/Korea News Service via AP)
23 de abril, 2018 - 4:44 pm
Agencias

Las dos Coreas culminan este proceso de deshielo enmarcado en los juegos olímpicos

Foto: Agencias

Seúl– Las dos Coreas afrontan una cumbre histórica este viernes con la que culminan el proceso de deshielo iniciado en el marco de los últimos Juegos Olímpicos de invierno, y apenas unos meses después de que se alcanzaran unos niveles de tensión inéditos en la península.

 Casi nadie podía imaginar hace justo un año que el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente del Sur, Moon Jae-in, se iban a sentar en una misma mesa para tratar de instaurar la paz definitivamente en la península y el abandono de las armas nucleares por parte de Pyongyang.

 Y es que tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump en enero de 2017, Pyongyang inició una vorágine de ensayos armamentísticos que le valieron enérgicas reacciones de Washington y Seúl y nuevas y más duras sanciones internacionales, además de desatar el temor a una guerra en la región.

  También parecía impensable que Trump y el dictador norcoreano accedieran a celebrar una cumbre prevista para principios de junio, después de que los mandatarios del Norte y de Estados Unidos intercambiaran durante meses no sólo amenazas belicistas, sino también insultos y descalificaciones personales.

 Todo cambió el pasado enero, cuando el líder norcoreano tendió la mano al diálogo con Seúl durante su discurso de Año Nuevo, en el que anunció que su país estaba dispuesto a enviar una delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebraban en febrero en PyeongChang (Corea del Sur).

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 Pero si hay una figura clave en todo este proceso es el presidente surcoreano, el liberal Moon, quien llegó al poder en mayo de 2016 con una actitud abierta a conversar con el Norte a diferencia de su predecesora, la conservadora Park Geun-hye, quien fue destituida y encarcelada por un escándalo de corrupción.

 Los acercamientos impulsados por Moon, unidos a la disposición al diálogo del Norte y a la suspensión de sus pruebas armamentísticas desde finales de noviembre, florecieron en los Juegos Olímpicos de invierno, un evento cargado de gestos de gran valor simbólico hacia la reconciliación.

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