¡La homosexualidad no es un delito!

Ser homosexual en Venezuela: Entre la exclusión y el olvido

MARCHA-GAY
28 de septiembre, 2017 - 12:28 pm
Redacción web

Ser gay en Venezuela todavía no es un delito. No se espera que lo sea, pero tampoco hay esperanzas de que pase algo distinto. En éste país caribeño, donde la situación social cada vez es peor, no hay ni una gota de tolerancia ni actitud abierta hacia la homosexualidad de forma generalizada

Foto: Referencial

Alex tiene 21 años. Cambiamos su nombre para proteger su identidad. Él es de Maracaibo. Está residenciado con su familia. A veces con su madre, sino con su primo, tía u otros familiares cercanos. Es moreno, tiene barba; también es muy valiente. Su perfil es de un joven atractivo. Él atrae la mirada tanto de hombres como de mujeres de alguna u otra forma. Es de procedencia italiana, es la razón de su atractivo físico.

Se caracteriza por ser muy extrovertido. Simpático. Amigable. Es emotivo. Muy alegre. Ocurrente y bromista como cualquier zuliano. Alex, es homosexual. Que su orientación sea distinta a la que muchos califican como la normal (heterosexualidad) no quiere decir que sea diferente a los demás. Tiene dos piernas, manos, siente, respira, sufre, llora, ríe y padece como cualquier ser humano. Para él, ser homosexual se ha convertido en una cruz difícil de llevar ante la mirada de hombres y mujeres que lo observan y señalan. Sólo algunos lo saben.

Alex cuenta que cuando estudiaba en el liceo, sufrió agresión física y psicológica por parte de sus compañeros. Señala que el abuso al que era sometido fue ignorado por las autoridades de la institución. Él también lo trataba de ignorar. Ante esto, en varias ocasiones entró en depresión y pensó en quitarse la vida. La autoestima la tenía por el suelo.  Contó que los abusos los guardó por temor a que su familia y amigos se enterarán de quién era realmente.

¿Es justo crecer con tanto dolor? ¿hacer sentir a un niño de esta manera está justificado para el entretenimiento de otros? —Se pregunta Alex con una expresión de tristeza en el rostro—

Lo peor de ser gay en Venezuela

Según un informe que publicó la Asociación Internacional de Gais y Lesbianas (ILGA por sus siglas en ingles), la homosexualidad es castigada por la ley en 76 países alrededor del mundo. Las sanciones van desde multas, castigos físicos, pena capital y años en prisión.

En Venezuela no existe ningún tipo de legislación en beneficio o en contra de los homosexuales. Sin embargo, el artículo 21 de la Constitución venezolana vigente del año 1999 especifica que “todas las personas son iguales ante la ley, y en consecuencia: No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona.

En contraste, en el año 2015, gais, lesbianas y transgéneros denunciaron que en Venezuela entre 2009 y 2013 se registraron 43 homicidios de homosexuales, según denunciaron las organizaciones Venezuela Diversa, Unión Afirmativa, la Red LGBTI  de Venezuela (Las siglas representan a las personas  lesbianas, gays, bisexuales y las personas transgénero e intersexuales), Acción Ciudadana Contra el SIDA (Accsi), Fundación Reflejos de Venezuela y Grupo ASES a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Se ha hecho llegar información que resalta la situación de vulnerabilidad y desprotección de los que integran la comunidad LGBTI.

Así mismo, Jonathan Matheus, un activista independiente, informó a la instancia regional sobre 56 casos de torturas, malos tratos y abusos. Dijo que «en su mayoría han quedado impunes, porque las autoridades policiales y judiciales “los desestiman por considerar a las víctimas como personas que atentan contra la moral y las buenas costumbres, por su trabajo o su condición social».

Para ese entonces, durante la audiencia sobre la situación de la comunidad LGTBI, celebrada en la sede del organismo en Washington, Estados Unidos en el 2015, también denunció que debido a la falta de legislación «las mujeres y hombres trans se encuentran en un limbo», al no poder modificar su documentación al género al que consideran que pertenecen y no al que nacieron.

Aumento de la violencia

En el año 2016 hubo un aumento terrible de la violencia contra los ciudadanos que integran la comunidad LGBT en Venezuela. Un hombre apodado El Negrito, fue señalado de asesinar en Maracaibo a personas sexodiversas. Entre febrero y julio de 2016 tres travestis resultaron muertos. Recibieron varios disparos que los dejaron sin vida inmediatamente.

Entre los asesinados estuvieron Cristian Jesús Inciarte de 29 años de edad, conocido como La Cristina. Recibió disparos en el pecho y hombro. Lanzaron su cuerpo de un vehículo en marcha en la avenida 10 con calle 76 y 77 en febrero de 2016. Para el mes de mayo, le tocó morir a Félix Armando Valencia, de 34 años, conocido como Sorbetico. Murió tras un impacto de bala en la cabeza y su cuerpo lo hallaron en el sector Tierra Negra con calle 71.

Así mismo, resultó asesinado, Alexánder José Polanco Colina de 26 años. Lo encontraron en la Curva de Molina en las adyacencias de De Candido. Todos tienen algo en común; las investigaciones de los cuerpos policiales arrojaron que fueron ultimados con la misma arma de fuego.

En una audiencia previa, sobre la situación general de los Derechos Humanos en el país, el Comité de Familiares de Víctimas de los sucesos de febrero y marzo en 1989 (Cofavic) denunció un aumento de la violencia en 2014 y en particular mencionó un incremento de 52 por ciento de casos de presuntas ejecuciones extrajudiciales al comparar la cifra documentada por ella misma relativa al año 2013 (669 presuntas ejecuciones extrajudiciales) y la obtenida al cierre de 2014 (1018). Adicionalmente, durante el 2014 se pudieron contabilizar 188 casos de presuntas torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como tres casos de presuntas desapariciones forzadas de personas.

¿La homosexualidad es genética?

Alex cuenta que cuando salió del closet se sintió bastante aliviado. Se había quitado un gran peso que había cargado toda su vida.  “El problema, como lo dije antes, es que la información llegue a personas equivocadas, quienes pueden malinterpretar diciendo que soy un sádico, enfermo, adicto al sexo, o millones de cosas alejadas de la realidad”, señala Alex.

«Sí, hay quienes tienen muchos compañeros sexuales, hay quienes tienen fetiches en relación a algo específico sexualmente y hasta habrán algunos que tengan enfermedades mentales y sean gais. Pero el detalle, es que en la heterosexualidad estas variables también se presentan. Entonces, las personas gay como las personas hetero tienen las mismas posibilidades de ser diferentes e inclinarse por su preferencia sexual o simplemente su gustos a la hora de intimar con otra persona», aseveró.

Una minoría de homosexuales discrepa, según información suministrada por el diario BBC Mundo,  al sostener que la sexualidad es una construcción social y que ellos escogieron conscientemente y con orgullo tener parejas del mismo sexo. Pero la opinión científica es diferente. Desde principios de la década de 1990, investigadores han mostrado que la homosexualidad es más común en hermanos y parientes en la misma línea materna y que un factor genético es la causa.

«Desde una perspectiva evolutiva es una paradoja», explica a medios de comunicación Paul Vasey, de la Universidad de Lethbridge, Canadá «¿Cómo puede una característica como la homosexualidad masculina, que tiene un componente genético, persistir en el tiempo evolutivo si los individuos que llevan los genes asociados no se reproducen?» Sobre la mesa, hay varias teorías.

«Sabemos que a las mujeres les tienden a gustar características de comportamiento y faciales más femeninas en sus hombres y eso podría asociarse a cuestiones como la capacidad de crianza de los hijos o mayor empatía», afirma Qazi Rahman, coautor de «Born Gay; The Psychobiology of Sex Orientation».

En consecuencia, dice la teoría, una «dosis» baja de estos alelos aumenta las probabilidades del éxito reproductivo. De vez en cuando un integrante de la familia recibe una dosis mayor que afecta su orientación sexual, pero el alelo conserva una ventaja reproductiva.

Otra forma en que un «alelo gay» podría compensar su déficit reproductivo es con el efecto contrario en el sexo opuesto.

Por ejemplo, un alelo que hace que el portador sea atraído por los hombres tiene una obvia ventaja reproductiva para las mujeres. Si aparece en el código genético de un hombre, habrá atracción al mismo sexo, pero mientras sea rara, el alelo aún posee un beneficio evolucionario.

Por su parte, Rahman, afirma que los alelos que codifican la atracción por el mismo sexo únicamente explican parte de la variedad en la sexualidad humana. Otros factores biológicos naturalmente variables entran a tallar, como que uno de cada siete hombres gay deben su sexualidad al efecto del «hermano mayor».

Esto describe la observación de que los chicos con hermanos mayores tienen significativamente más probabilidades de ser gays: Por cada hermano mayor la probabilidad aumenta cerca de un tercio. Nadie sabe por qué, pero una teoría es que con cada embarazo de varón, el cuerpo de la mujer forma una reacción inmune a las proteínas que influye en el desarrollo del cerebro masculino.

 La exposición a niveles inusuales de hormonas antes de nacer también puede afectar la sexualidad. Es decir, los fetos femeninos expuestos a niveles altos de testosterona muestran tasas más altas de lesbianismo después.

Ante la reducida posibilidad de la aplicación de leyes en beneficio a los homosexuales en Venezuela, la vulnerabilidad, el irrespeto y la poca tolerancia, personas con las preferencias sexuales de Alex se ven obligadas a acobijarse con las sombras. Ocultan sus rostros ante la imperiosa exclusión y el maltrato. Historias como la de Alex representan a millones de ellas que esperan con ansias puedan salir a la luz pronto.

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