Se estacionó para reparar su carro cuando fue sorprendido por los criminales

Asesinan a trabajador del Metro por resistirse al robo

5 de octubre, 2016 - 9:04 am
Wilson Alvarado / [email protected]

«Cuando el mecánico llegó ya era tarde, consiguió a mi hijo tirado en la carretera y nos llamó»

Foto: Alfredo Chinaleong

Maracaibo — A solo tres metros de su vehículo Hyundai Accent, color gris, placas AEE08N, cayó tendido el cuerpo sin vida de un trabajador del Metro de Maracaibo identificado como Reinnier Eduardo Rosales Bermúdez (32), quien  fue asesinado de múltiples disparos tras resistirse al robo de su vehículo y un teléfono celular.

El hecho se registró ayer a las 5:00 de la tarde, en el distribuidor de Pomona, frente al barrio María Concepción Palacios III, parroquia Manuel Dagnino.

Según testigos del hecho, quienes prefirieron el anonimato, el hoy occiso se bajó del vehículo a verificar un desperfecto en su carro. No habían transcurridos 20 minutos en revisar la unidad, cuando unos sujetos armados lo interceptaron y le exigieron sus pertenencias.

Ante el agravio, Rosales decidió correr, pero no logró escapar de sus verdugos; tres impactos certeros penetraron su humanidad: dos en el pecho y uno en la región craneal izquierda que lo dejaron sin vida de manera instantánea, mientras sus verdugos huían con rumbo desconocido entre las calles polvorientas de la referida barriada.

Dolor desgarrador

«Ay Dios mío, no puede ser (…). ¿Por qué mataron a mi hermano de esta manera, si él no se metía con nadie?», eran los lamentos de una hermana de la víctima quien llegó al sitio y evidenció la dantesca escena que la impregnó de dolor hasta los tuétanos.

Énder José Guerrero, padre de crianza del infortunado, ahogado en llanto y con impotencia, contó que recibió la noticia por parte de un mecánico a quien Rosales había llamado para que lo auxiliara.

«Cuando el mecánico llegó ya era tarde, consiguió a mi hijo tirado en la carretera y nos llamó», aseguró el dolido padre.

La escena del crimen fue rodeada por decenas de curiosos y transeúntes del sector, quienes evidenciaron el cadáver boca abajo, sobre un charco de sangre que se esparció hasta coagularse detrás del vehículo que no lograron robar los criminales.

La zona fue resguardada por funcionarios de la PNB y el CPBEZ, hasta la llegada de los sabuesos del CICPC, quienes realizaron las experticias correspondientes y trasladaron el cuerpo del infortunado hasta la medicatura forense de la localidad.

Se conoció que Rosales era el mayor de tres hermanos. Era miliciano y tenía cinco años laborando como seguridad integral en el Metro. Residía en el sector Corea de Pomona junto a su esposa y sus tres hijos de 14, 9, y 6 años respectivamente.

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