Bandas extorsionadoras siembran el terror en Sur del Lago

Especial Sucesos A
12 de septiembre, 2016 - 10:24 am
Edwin Urdaneta / [email protected]

Existen bandas organizadas que se dedican a pedir dinero a cambio de protección y hasta la vida. El método más ruin es la llamada telefónica, en tono amenazante, por lo general con acento colombiano

Foto: Agencias

Sur del Lago — Las prácticas de extorsión vía telefónica en el Zulia no dejan de ser una novedad. Al sur del estado la realidad recrudece con prácticas de dominación y terror que dejan a las víctimas en estado de vulnerabilidad sicológica y económica. Al final terminan pagando para seguir con vida, sin el asedio de malhechores.

Existen bandas organizadas que se dedican a pedir dinero a cambio de protección y hasta la vida. La mayoría de los afectados prefiere guardar silencio. El método más ruin es la llamada telefónica, en tono amenazante, por lo general con acento colombiano, acrecentando los nervios de quien contesta incauto, para sacarles dinero a cómo dé lugar.

Familias del poblado de Santa Cruz de Zulia son las que se han visto más amenazadas, así como de Santa Bárbara de Zulia. Algunos afectados le narraron sin identificarse a QUÉ PASA que solicitan pagos electrónicos y advirtiendo que no den parte a la policía.

Víctimas aterrorizadas

Una vez efectúan la primera llamada y la víctima cede, comienzan una serie de llamados telefónicos sin cesar, hasta que muchas veces el agraviado opta por depositar dinero en efectivo o trasferencia bancaria, para no seguir escuchando el trato terrorífico que los extorsionadores acometen desde las bocinas de equipos celulares sin localizador, para seguir delinquiendo a merced de la debilidad humana.

Exclusiva

Una víctima de extorsión en Sur del Lago, accedió concederle una entrevista a QUÉ PASA, su única condición, cambiar su identidad.

Elisa —nombre que resguarda a la víctima— dijo que vivió momentos de tensión y pánico producto de bandas extorsionadoras que acabaron el sosiego de su alma. «Ya no salía de la casa, pensando en mi hijo menor, por las noches escuchaba ruidos de camionetas y hasta voces que decían ‹mátenlos›, por eso no quiero que le pase a más nadie». Ella y su marido no podían dormir. «Nos llamaron, atendió mi marido, comenzaron a decir nuestros nombres, el de nuestros hijos, incluyendo uno que murió ahogado; nos leyeron las direcciones y números de cuenta del banco, sabían cada paso que dábamos porque no los recalcaban minuto a minuto», contó, sin imaginarse la presión psicológica y terrorífica vivida.

Por su voz, los describe como hombres jóvenes de acento colombiano, que jugaban con sus emociones, con la vida misma, poniéndole precio a su tranquilidad. Alegaban que un jefe les encomendaba hacerles la vida trizas. «No se pongan cómicos, ¿acaso usted quiere perder alguno de sus hijos?», retumba aún la frase en su cabeza, mientras atormentada, sigue contando.

Casi pagan

«Nos conminaron a movernos hasta el Banco de Venezuela en Santa Bárbara de Zulia, decían que no volteásemos porque a 200 metros alguien nos seguía hasta tanto completásemos la transacción bancaria», relató.

Estaban presos de los nervios, casi sin fuerzas y con la disposición firme de hasta morir antes que seguir viviendo en el infierno de la zozobra. «Ellos nos decían que no llamaran a la policía» porque igual ellos se enterarían y sería peor el remedio que la enfermedad». Quizá porque había agentes haciendo parte del extorsivo hecho.

Por fortuna ese día no pudieron activar la clave móvil y no le dieron ni un solo centavo a los antisociales. Desde ese día decidieron apagar el teléfono celular, para no atender más llamados extorsivos, pero dicen, por las noches, las pesadillas vuelven a ser parte de la realidad con tan sólo escuchar el ladrido de un perro o el chasquido de las ruedas de una camioneta pasando cerca del camellón de la finca donde habitan y cosechan en Santa Cruz de Zulia en el municipio Colón.

Voz oficial

Este rotativo conversó con representantes de las policías de Colón y éstos indicaron fuera de micrófonos tener escasas denuncias de las bandas de extorsión en la zona Sur del Lago. En los cuerpos de seguridad manifiestan, sin mayores detalles, que parte de las bandas operarias accionan desde Colombia y vigilan a sus víctimas durante varios días, hasta que, presionando sicológicamente obtienen su cometido. No ha habido detenciones formales de extorsionadores en las últimas semanas. Y las bandas siguen al acecho.

 

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