La educación a la luz de las nuevas tecnologías

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29 de enero, 2016 - 2:23 pm
Redacción Diario Qué Pasa

 

Foto: Agencias

Actualmente con las TIC la educación goza de privilegios muy notorios, como es el caso del fácil acceso a las informaciones a través de las bibliotecas virtuales, de la data abierta que permite la reutilización de datos para la creación de obras derivadas, y el emprendedurismo

A pesar de que las nuevas tecnologías son de los fenómenos más recientes de la historia, se han convertido en herramientas indispensables para el desenvolvimiento de las personas, de su diario vivir. Pareciera que se trata de un nuevo mundo; así lo entiende una gran parte de la población, que todavía no se adapta a esta nueva forma para educar y coexistir.

Gianny Liranzo, propietaria y editora del blog Madres Conectadas, explica que la estigmatización se debe a que los padres, madres, ciudadanos y ciudadanas no han entendido la nueva realidad, esto por falta de orientación. Además, por miedo a los cambios.

La catedrática y especialista en comunicación y entornos digitales, Helen Hasbún, afirma que las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son instrumentos de mediación y mediaciones que permite de una manera dialogante y consciente, una dinámica de fortalecimiento de los valores y de los conocimientos compartidos, tomando en cuenta su uso racional.

La editora de la página web, que tiene 76,000 subscritores, también considera que la tecnología es básicamente lo que la humanidad inventa para vivir más cómoda y resolver los problemas con mayor rapidez, y no la categoría social de que es algo dañino.

Educar con aparatos tecnológicos

Al hablar de educación, tanto académica como familiar, es importante asimilar la presencia de las TIC como un instrumento fundamental para este proceso formativo; es preciso entender que estas herramientas viabilizan y facilitan el conocimiento, en la medida en que se aplique un uso consciente y racional.

Hasbún, especialista en el área, exhorta que a partir de los 2 o 3 años los infantes deben comenzar a tener un acercamiento con las tabletas y los miniordenadores portátiles mediante un uso adecuado, controlado y supervisado por los padres, madres o tutores, sin caer en el exceso.

Así mismo, Liranzo aporta su testimonio como madre emergente de esta realidad. Narra que desde que sus hijos estaban pequeños les ha ayudado a hacer sus tareas; a navegar en Google, a ver documentales en Netflix y en Discovery, incluso eligen juegos electrónicos de acuerdo a sus edades y gustos para sus momentos de recreación.

La madre blogera expresa que orientar a sus hijos le ha funcionado muy bien, al punto que tiene la habilidad de identificar el uso correcto de las TIC, sacándole beneficios a cada navegación. Aclara que no se trata de darle a los infante un celular, una tableta o dispositivo electrónico para que se distraigan y dejen de ser desobedientes, sino para que entiendan la importancia de estas herramienta en su desarrollo cognitivo y social.

En el caso de las redes sociales, como canal de interacción social, donde intervienen personas de todas las edades, etnias y culturas, la magister sugiere que debe trabajarse paulatinamente, a partir de los 15 años, y que mientras más tarde mejor, porque los niveles de madurez de las personas empiezan a desarrollarse a partir de esta edad. Asimismo, porque la adolescencia es una etapa delicada, de mucho riesgo para la formación de la juventud en la actualidad.

 

Formar en el siglo XXI

 

Actualmente con las TIC la educación goza de privilegios muy notorios, como es el caso del fácil acceso a las informaciones a través de las bibliotecas virtuales, de la data abierta que permite la reutilización de datos para la creación de obras derivadas, y el emprendedurismo.

“La tecnología sugiere cualidades nunca antes vistas en la sociedad de la información, por eso, el internet como la plataforma donde confluyen y convergen estas herramientas, tiene como uno de sus mayores retos el fortalecimiento de la sociedad del conocimiento y del aprendizaje colaborativo o compartido, a partir de las oportunidades otorgadas por la escuela o la academia de formación moderna, de la mano y el apoyo de la familia como núcleo vital e ineludible”, reseña Helen Hasbún.

“Es fundamental enseñar a los hijos e hijas en la mirada de que estas tecnologías son un recurso, no es la vida, no es algo de lo que se depende para salir, ni para pasarla bien. Es solo un medio y, por lo tanto, se debe usar de manera racional y equilibrada, con límites, como todo”, enfatiza Liranzo.

 

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