Velorio de la pequeña quemada se realizó bajo rito wayúu

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19 de julio, 2014 - 1:54 pm
Redacción Diario Qué Pasa

La muerte de la pequeña Fransheska Daniela Rincón Urdaneta trajo consternación y un profundo dolor para sus familiares. El velorio de su pequeño cuerpo se realizó ayer en Maracaibo, bajo las costumbres wayúu, con comida y chicha de maíz. El ataúd blanco donde reposaba la niña recibía a los dolientes en la mitad de la sala. Su madre, Eduvilia Urdaneta, manifestó un profundo sentimiento de culpa por la muerte de la chiquilla de ocho años, pues aseguraba que de haber llegado varios minutos antes a su casa, la tragedia no habría llegado. Fransheska será inhumado hoy en la Guajira.

Maracaibo
— Un profundo sentimiento de culpa embarga a la madre de Fransheska Daniela Rincón Urdaneta, la niña de ocho años que perdió la vida cuando un voraz incendio quemó su vivienda en el barrio Santa Inés III, mientras la pequeña dormía, la noche del miércoles.

Eduvilia Urdaneta, madre de Fransheska, relató que su hija era «una niña muy alegre. Ella no se quiso ir con su hermana a la otra casita en el barrio 5 de Enero, le dijo que estaba muy cansada y que se quería dormir».

La progenitora lamentándose, dijo: «Esperé que sirvieran la comida porque mi compadre insistió, si me hubiese ido antes capaz y evitaba la muerte de mi hija. Apenas me senté a comer, llegó alguien con la noticia».

Bastaron cinco minutos para que el aire acondicionado hiciera un cortocircuito. Una chispa y una fuga de gas en una bombona fueron suficientes para generar la explosión que dejó a la infante con 80% de su cuerpo quemado. Vecinos intentaron sofocar las llamas, pero fue en vano, la menor no pudo escapar. Dio su último suspiro la mañana de este jueves en el Hospital Coromoto.

Velorio wayúu

El ataúd blanco con el cuerpecito de la niña reposaba en la sala de su segunda casa. Afuera unas cincuenta personas —como es costumbre en la etnia wayúu— comían chivo y tomaban chicha de maíz.

Fransheska estudió en el Colegio 5 de Enero. Maestras y compañeros de clases se acercaron a la vivienda para despedirla. La describieron como «muy estudiosa».

Antes de la tragedia estaba estudiando en un colegio indígena tipo internado llamado Ciapana, en la Alta Guajira, donde era la mejor de su clase. En esa localidad será realizará hoy el sepelio.

La pequeña era la tercera de cuatro hermanos, aspiraba ser veterinaria, ya que tenía un amor especial hacia los animales.

La madre de la pequeña lamentó la muerte de la niña, la describió como «alegre y muy estudiosa»

Fotos: Alfredo Chinaleong

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