Seis hijos abandonaron a su padre anciano

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15 de junio, 2016 - 1:33 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Roberto Ramírez Machado (95), descansa sobre una colchoneta en los pasillos del edificio Los Javillos

Foto: Wilmer Cubillán

Roberto Ramírez Machado (95), tiene seis hijos, sin embargo,  permanece solo

Maracaibo — Tristeza. No hay otra palabra que describa mejor el sentimiento que los vecinos de El Javillo III en la urbanización El Varillal sientan ante el abandono de los seis hijos de Roberto Ramírez Machado (95), quienes dejaron a su progenitor a las afueras del edificio. Las razones que llevaron a estos seis hermanos a abandonar a su padre a la buena de Dios se desconocen.

Roberto descansaba en el pasillo del edificio, a su lado permanecía una bolsa negra con toda su ropa, una cajita de zapatos en donde guardaba su cartera, un banquito rojo y un pote de lata de leche para hacer sus necesidades.

Corazón roto

Marianela Vásquez, vecina del lugar, informó que el señor Roberto fue abandonado por uno de sus hijos a las afueras del lugar «Con un papelito que decía: Soy el padre de Yamelis Ramírez, ella vive en el 1B». Un vecino del sector pudo percatarse de la presencia del señor quien estaba del lado fuera del edificio gritando ayuda.

Lo llevó hasta adentro y al informarle a su hija Yasmeli, esta lo miró y le dijo que no podía tenerlo con ella pues se iría de viaje. «Se fue con su hijo y su esposo sin importarle el bienestar de su padre, esa señora es una desalmada», manifestaron los vecinos.

Conversando con el señor Roberto, este se mostró locuaz, cómico y lúcido, un poco sordo del oído izquierdo, pero al preguntarle cómo había llegado allí, unas lágrimas corrieron por su rostro. «No quiero hablar de mis hijos, ellos no me quieren, mi hija Yasmeli  me vio ese día y me dijo que los hijos no tenían obligaciones con los padres porque ellos no piden que los traigan al mundo».

Roberto recordó que vivía en el sector Haticos con un hijo que no mencionó el nombre. Le quedan seis hijos puesto que uno murió de manera natural hace varios años.

Vecinos de buen corazón

Entre los habitantes del lugar se turnan para atender a Roberto quien de día reposa en una colchoneta con un ventilador en el pasillo de los edificios y de noche la señora Marianela lo mete al apartamento y lo cuida. Entre todos le hacen la comida y colaboran para bañarlo y cambiarlo de ropa, han comprado pañales y se los cambian constantemente.

Roberto no puede moverse con facilidad y posiblemente sea llevado al ancianato Inager, ubicado al lado de La Barraca el día de hoy. El caso fue llevado a Fiscalía por la señora Marianela quien es la persona que tramita todo el papeleo para su traslado.

«No me quiero ir de aquí, me están tratando como un rey, pero si me van a llevar a un ancianato espero verlos por allá visitándome», dijo el anciano. 

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