CICPC concluyó que el crimen fue producto de una deuda millonaria

Resuelta hipótesis sobre caso Okinawua

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31 de enero, 2017 - 8:40 am
Mayerlin Barboza / [email protected]

El misterio, que desde un principio envolvió la muerte de la jubilada de PDVSA, conmocionó a las autoridades competentes en el caso

Foto: Cortesía

Maracaibo ─ Tras una labor ardua de investigación, una comisión detectivesca del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) dio con el móvil del denominado caso Okinawua, referente al homicidio de Estela Marina Larreal Parra (74), la secretaria jubilada de PDVSA, quien fue asesinada a golpes el 31 de diciembre del pasado año y posteriormente hallada en una zona enmontada a escasos metros de su vivienda, ubicada en el Complejo Residencial Campestre Okinawua, de la vía que conduce hacia Perijá.

De acuerdo a lo dicho por voceros de la policía científica la muerte de la septuagenaria habría sido planeada por un sujeto, quien le adeudaba una gran cantidad de dinero y para evitar efectuar el pago de la misma recurrió a los servicios de un asesino para que ejecutara el crimen.

Para el momento de su muerte Larreal cumplía con la jornada doméstica, dentro de su residencia, acompañada de uno de sus hijos, identificado como Marcial González, quien declaró que la última vez que vio a su madre con vida fue la noche anterior al suceso cuando llegó de trabajar y al día siguiente, cerca de las 10:00 de la mañana y sin haber escuchado ningún tipo de ruido, despertó y al no encontrarla se dispuso a buscarla hallándola un par de horas después tendida sin vida sobre una zona enmontada a 17 metros de su domicilio.

Búsqueda implacable

El misterio, que desde un principio envolvió la muerte de la jubilada de PDVSA, conmocionó a las autoridades competentes en el caso. En un principio la investigación tomó su curso por parte de los efectivos del CICPC, base La Cañada de Urdaneta, sin embargo, posteriormente fue remitido a la base central de dicho organismo, debido al retraso que en un momento tomó la búsqueda.

Para los primeros días del mes de enero del año en curso fue designada una comisión conformada por 36 funcionarios, quienes tendrían 45 días para esclarecer el suceso en el que fue brutalmente asesinada la víctima. Aunado a este operativo también se sometió a experticias criminalísticas el vehículo propiedad de Larreal, un Aveo Chevrolet, color azul, placas AA667FA, ya que algunas manchas halladas de presunta sangre en los cojines del carro fueron un indicio para los detectives de que en ese automotor fue trasladado el cuerpo de la hoy occisa hasta el área boscosa en la que lo abandonaron.

Señalamientos errados

El hijo de la septuagenaria fue siempre uno de los principales sospechosos, no solo para las autoridades sino también para el ojo del escarnio público. También se señaló a un hombre conocido como «El Chicho Sangriento», por ser uno de los cuatro sujetos que la dama denunció por ser azote de barrio, el homicida perdió la vida el 3 de enero en un enfrentamiento a mano armada con la policía regional.

Pese a que ya se tiene claro el móvil del hecho, aún se investiga el autor intelectual y material.

 

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