Octogenario murió atrapado en un incendio

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7 de julio, 2014 - 1:06 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Ana Moreno


Leopoldo Segundo Marín Huerta, de 87 años, murió producto de la asfixia que sufrió al incendiarse su apartamento ubicado en la planta baja del edificio El Samán, en el sector El Varillal, de Maracaibo la noche del sábado. Según reportes de efectivos bomberiles, el incendio se produjo al explotar la consola de un aire acondicionado de la vivienda, lo que consumió rápidamente el apartamento y Marín, debido a los nervios, no pudo conseguir las llaves de la puerta quedando atrapado en las llamas.Leopoldo Segundo Marín Huerta quedó atrapado en su apartamento de El Varillal, los gases tóxicos

Maracaibo —
Un infierno vivió un anciano de 87 años la medianoche de ayer, cuando el aire acondicionado de la sala explotó ocasionando la tragedia en su apartamento del conjunto residencial El Varillal.

Como Leopoldo Segundo Marín Huerta lo identificaron sus familiares. «Él estaba durmiendo cuando pasó todo, la consola del aire explotó. Toda la sala y parte de la cocina agarró fuego. Intentó salir, pero en medio de la desesperación no encontró las llaves. Quedó en el lavadero», narró su hijo Franklin Marín.

Ayuda infructuosa

Varios vecinos al percatarse de lo sucedido intentaron socorrerlo abriendo un boquete, pero el fuego y humo arreciaba en la parte externa, sus esfuerzos fueron infructuosos.

Varias unidades del Cuerpo de Bomberos llegaron rápidamente al sitio, conjuntamente con patrullas policiales y una ambulancia. Al abrir la puerta trasera de la residencia, que queda en la planta baja del edificio El Samán I, lo primero que avistaron fue a Marín desmayado en la parte del fregadero. De inmediato lo trasladaron hasta la Clínica Metropolitana, ubicada a pocos metros del edificio.

Los galenos de turno intentaron reanimarlo, sin embargo, minutos después de su ingreso, el anciano murió. Los gases tóxicos inhalados durante el incendio y su avanzada edad resultaron mortales. Una comisión de la policía científica llegó en la mañana al sitio para recabar las evidencias.

El infortunado vivía con su hijo menor, su nuera y dos nietos, quienes acostumbran a irse los fines de semana para la casa de la abuela materna de los niños, en Sierra Maestra.

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