Ismael y Sinaí fueron las víctimas del mes de agosto

Niños víctimas de las desenfrenadas balas

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1 de septiembre, 2016 - 12:10 pm
Wilson Alvarado / [email protected]

Ambos fueron asesinados en enfrentamiento entre bandas criminales

Foto: Delsy Fernández

Maracaibo — La violencia no cesa. Anda desenfrenada por las calles convulsionadas que se debaten entre los pronósticos del día a día. Es esa violencia que no se detiene ante la sociedad la que ha truncado de manera voraz e inesperada los sueños, anhelos, metas e ilusiones de dos infantes que apenas comenzaban a soltar las alas hacia el futuro.

Esa violencia criminal consumió la vida de los pequeños Ismael y Sinaí, quienes quedaron tendidos sobre charcos de sangre, agonizando entre la mirada de todos aquellos que intentaron salvarle sus cortas vidas, producto de las balas criminales que vuelan por doquier sin precisar a donde irán a parar.

Los últimos hierros picudos, pequeños y fríos, aunque parezcan diminutos son tan poderosos y fulminantes que quedaron alojados en hombros, piernas y costillas de las víctimas menores, a quienes les consumió la vida lentamente a pesar de los esfuerzos hospitalarios.

Pujanza criminal

Las balas delictivas, en esta oportunidad, protagonizaron dos hechos aislados que conmovieron las fibras de los que día a día convivían con los pequeños Ismael Alejandro Aguirre Gómez (10) y Sinaí de los Ángeles Reverol Portillo, quienes quedaron atrapados inocentemente en medio de las actividades delincuenciales: enfrentamientos entre bandas y el cobro de venganza.

Como se recordará el pequeño Ismael fue sorprendido el pasado 25 de agosto, por una bala que se incrustó en su hombro derecho, cuando se encontraba en la ventana de su casa, ubicada en la calle 80 del callejón San Jaime, Valle Frío, parroquia Santa Lucía, dos horas antes de cumplir sus 10 años.

Allí, unos sujetos apodados alias «La Gata», «Papá Oso», «Negrito Mama Ota», y «Yetry» llegaron al sector disparando en busca de un sujeto apodado «El Meme», quien había despojado a «La Gata» horas antes de su teléfono celular; desafortunadamente una de esas balas truncó el futuro de Alejandro, quien murió en los brazos de su abuelo y padre de crianza, cuando lo trasladaba a un centro asistencial.

En otro hecho, la vida de la inocente Sinaí se esfumó en solo minutos la mañana del pasado 29 de agosto. Dos proyectiles que provinieron de un enfrentamiento entre bandas que se disputaban el control del barrio San Crispo de Los Puertos de Altagracia, oscureció los planes vacacionales que tenía junto a sus hermanos mayores y sus padres.

Voz profesional

Por estos hechos las familias han quedado desbastadas. El dolor se les incrusta en las vísceras y los sienten hasta los tuétanos.

Según Jean Prado, psicólogo, egresado de la URU, estas pérdidas repentinas ocasionan en el núcleo familiar un episodio de efectos traumáticos, es decir, hay cambios drásticos en los comportamientos del núcleo.

«Los más afectados (madre, padre, hermanos y allegados), comienzan a tener sudoración, estrés agudo y cambios de ánimos que los lleva a otras etapas», asegura.

El experto manifiesta que esas etapas y cambios de ánimos se ven reflejados en la tristeza, el dolor y el factor miedo cuando se rememora la terrible escena que tuvieron que vivir. Además, el duelo siempre estará presente, debido a que el rompimiento del vínculo familiar no es fácil de superar.

Desalmados

Un oficial del CICPC, con años de experiencias en detención de asesinos de niños, quien prefirió mantenerse en el anonimato, asegura que los criminales no muestran ningún sentimiento. Durante las detenciones que ha hecho los culpables se muestran serenos y tras las rejas viven la vida con normalidad.

«Ellos no muestran sentimientos, no se sienten culpables. Está el caso de «La Gata», quien está detenida y manifiesta no tener culpa por la muerte del pequeño Ismael», refiere.

Por estos hechos, familiares ahogados en llantos exigen justicia ante la ley. «Queremos que los responsables sean atrapados y encarcelados por el resto de sus días», expresan.

Mientras los culpables evaden la justicia y no muestran culpa alguna, los parientes de quienes serían sus motivos de vivir están envueltos en una nube de rabia, dolor y frustración al igual que los parientes de las 109 víctimas de los homicidios registrados durante agosto.

 

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