La víctima fue interceptada ayer a las 4:30 am cuando regresaba de una fiesta

Golpean y tirotean a un joven para quitarle una pistola

15 A - W CUBILLÁN
14 de noviembre, 2016 - 9:59 am
Wilson Alvarado / [email protected]

El infortunado estaba con su esposa y un hijastro, quienes corrieron en busca de ayuda, al regresar lo hallaron sin vida.

Foto: Wilner Cubillán.

Maracaibo — Intentó escapar de sus verdugos, pero no logró su cometido.

A una cuadra de su residencia, ubicada en el barrio La Paz, calle 128, parroquia Antonio Borjas Romero, quedó el cuerpo ensangrentado de Dayan Osvi Cupare Carrillo (27), alias «El Guaru», quien fue golpeado y asesinado para despojarlo de un arma de fuego, de la cual se desconocen sus características.

La víctima había acudido, junto a su esposa y un hijastro (15), el sábado a una fiesta, ubicada en el barrio República, el cual lindera con el barrio donde vivió sus últimos minutos.

Cuando el trío regresaba a su vivienda, el domingo a las 4:30 de la mañana, avistaron a cinco sujetos, quienes sigilosamente les seguían los pasos en la avenida 127 del referido sector. El caminar de los perseguidos aumentó para escapar de quienes los seguían. El quinteto logró acercarse y sin mediar palabra comenzaron a golpear a Dayan.

La esposa del infortunado junto a su hijastro lograron escapar de los verdugos y con gritos desgarrados pedían ayuda a los vecinos del sector.
Por la hora en que acontecían los hechos pocos habitantes lograron salir de su residencia. Al intentar acercarse a avistar qué sucedía, unas detonaciones paralizaron su andar.

Dayan fue tiroteado dentro de un rancho de zinc, donde intentó refugiarse pero tres disparos certeros acabaron con su vida: dos en la cabeza y uno en la espalda.

La víctima logró dar unos pasos y cayó sobre un charco de agua, donde se concentró la sangre que brotaba de su cabeza, mientras sus verdugos huyeron de la escena.
Cristabel López, esposa del infortunado, manifestó que cuando su esposo cayó sin vida, los maleantes le quitaron un arma que su pareja tenía en la cintura.

La dama indicó desconocer por qué su esposo tuviera ese armamento.

Indicó ahogada en llanto que Dayan trabajaba como comerciante en Mercamara y en sus tiempos libres se dedicaba a la albañilería.
El hoy occiso fue tapado con una sábana azul por vecinos de la barriada. La escena fue acordonada por funcionarios del CPBEZ, hasta la llegada de los sabuesos del CICPC, quienes realizaron las experticias y trasladaron el cuerpo a la morgue.

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