Hablaron en exclusiva con QUÉ PASA

Familiares de descuartizados: «Ellos no pertenecían al ELN»

15 A
23 de enero, 2017 - 7:37 am
Edwin Urdaneta / [email protected]

Los deudos esperan que se haga justicia y el esclarecimiento ante las macabras muertes

Foto: Edwin Urdaneta

Sur del Lago — A dos días de la llamada siniestra que alertó a familiares de que sus descendientes desaparecidos estaban muertos y peor aún, los cuerpos fueron descuartizados y esparcidos en el interior de bolsas plásticas, en el círculo familiar esperan justicia y esclarecimiento ante la macabra muerte.

Fueron efectivos del eje de investigación de homicidios del CICPC, base San Carlos, quienes ayudaron a identificarlos y trasladar los restos desde Valle Verde, en el denominado camellón 4 Ranchos jurisdicción del municipio Catatumbo, hasta la improvisada morgue del cementerio de Colón.

María Romero, esposa por once años de José Luis Hernández Ávila (30), repudió el tratamiento de algunos medios para con su esposo. «Ni él ni mi sobrino -Jesús Alexis Delgado Romero (22)- estaban en malos pasos, ellos no eran de ninguna guerrilla ni mucho menos del Ejército de Liberación Nacional (ELN), no sabemos de dónde sale esa información», refirió a Qué Pasa, consternada y «sin cabeza» para afrontar la pérdida del amor de su vida.

Según Romero, su pareja, su sobrino y otros dos jóvenes, que dijo desconocer, se fueron el pasado 4 de enero camino al poblado tachirense de La Fría, a efectuar diligencias de rutina.

Desde entonces, comenzó un calvario con camino espinoso cuyos azotes los recibieron al ver los cuerpos rebanados con una sierra y descompuestos por la acción del sol entre aquéllas nueve bolsas plásticas negras «tobitas», donde los arrojaron desnudos y en piezas de carne humana.

«José Luis quería terminar la casa para nuestros hijos –dos varones de 7 y 8 años- porque vivimos en una casa que está en la Redoma de Casigua, -a 5 kilómetros de la capital de Jesús María Semprúm- que aún le falta el piso, las ventanas, el porche y un cuarto, ese era su meta», contó, aseverando que a veces se iba a Colombia a «raspar» (hacer oficios eventuales), para llevar el pan a su casa.

Sueño truncado
De su sobrino Jesús Alexis Delgado Romero, de 22 años, refirió que era estudiante del segundo semestre de la licenciatura de Administración de Empresas Agropecuarias en la sede satelital de la Universidad Experimental Sur del Lago (Unesur), en Casigua El Cubo, y ayudaba a su padre en las fincas arreando ganado.

En el poblado se percibe asombro, rabia y luto, así como en el resto de los caseríos del lindero limítrofe con Colombia, donde el silencio ensordece y la indignación plagó sus rincones.

Ni los restos
Del cuarto de los desaparecidos, Yeison Gabriel Quintero, habitante de El Carmelo, no se sabe nada. La familia teme lo peor tras conocer el desmembramiento de los tres amigos con quienes se iría al Táchira para nunca volver.

Rumores sin confirmación dan cuenta que la última vez que les vieron vivos, fue por el paso ilegal de Caño Motilón, municipio Catatumbo. Sin testigos claves, sólo especulan que fueron raptados por la guerrilla en una camioneta Hilux gris, tal como reseñó el diario La Nación.

Sin embargo, en tres de los hogares esperaban ayer domingo dar cristiana sepultura a los cadáveres armados pie a pie, cabeza a cabeza, como si se tratase de un rompecabezas humano.

En otro hogar aún reina la desesperanza, pues no saben bajo qué macabra obra aparezca el cuerpo de Yeison. Sólo un milagro lo devolvería sano y salvo. Nada consuela la consternación en la frontera zuliana con Colombia. Las autoridades siguen investigando, o al menos lo intentan.

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