El hampa es cada vez más violenta

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14 de octubre, 2014 - 12:42 pm
Redacción Diario Qué Pasa

 

En dos casos separados, fueron asesinados Juan Gabriel Serrano Martínez (32), quien recibió nueve impactos de bala y Ronny Javier Benavente Nava (22), quien recibió un tiro en el pecho. Lo más dramático de estos casos es que ambos crímenes, por demás cobardes, ocurrieron delante de las madres de los muchachos.

A Ronny Benavente le disparó un gatillero tres veces, el proyectil calibre 22 fue mortal. En el sector  piden seguridad.

Maracaibo- Que le drenaran un pulmón, le hicieran once transfusiones de sangre y todo lo humana y médicamente posible, no pudieron salvarle la vida al estudiante del quinto semestre de Ingeniería en Informática Ronny Javier Benavente Nava (22), quien recibió un certero disparo en el pecho, durante un atraco.

El hampa se apodera de las calles y lamentablemente el sábado a las 4:00 de la tarde en la avenida 79 con vereda 3 del sector Los Mangos, justamente cuando llegaba a su casa signada con el número 78B-97 cobró otra vida inocente.

Ronny, como todos los fines de semana salía de su casa antes de las 8:00 de la mañana en compañía de su madre, identificada como Ingrid Nava a trabajar en la aldea universitaria Evelia de Pimentel, perteneciente a la Misión Sucre, ubicada a escazas cuadras de su residencia, puesto en el cual tenía dos años como operario.

Faltaba poco para las cuatro de la tarde, cuando madre e hijo decidieron marcharse a casa caminando, como lo hacían siempre.

Ronny cargaba su morral donde llevaba su laptop y su teléfono inteligente.

Faltando escasos 10 metros para llegar a su casa fueron interceptados por dos hombres en una motocicleta.

«Dame el bolso», fueron las palabras del parrillero hacia el joven mientras lo apuntaba con un arma de fuego que apenas podía sostener entre las manos, pues los nervios y el temblor tanto de las manos como de su voz pudo notarlo Ingrid.

Benavente soltó el bolso hacia atrás «como para proteger sus cosas», mencionó su hermano Carlos Olarte. Los asaltantes sólo lograron llevarse su vida, el morral con sus pertenencias quedó en el piso.

«Te la dais de alzáo» le habría dicho el conductor de la motocicleta a Ronny, al tiempo que agobiaba a su compinche diciéndole «dale un tiro, dale un tiro, dáselo ¿qué esperais?.

Fue entonces cuando el «gatillero» soltó tres disparos, de los cuáles sólo uno impactó en el pecho del muchacho.
A plena luz del día y ante los ojos de varios vecinos, quienes se encontraban surtiendo agua con un camión cisterna fue asesinado Ronny.

Su madre, por el bullicio del camión y entre los nervios, no logró escuchar la detonación.

Mientras recogía el bolso de su hijo, lo miró, «Mamá me hirieron» soltó Ronny al tiempo que se levantó el suéter mostrándole la herida.

«Mamá te amo, me estoy yendo, me ahogo, no me olvides» repetía una y otra vez el joven mientras era trasladado hasta la clínica Vera en donde le brindaron los primeros auxilios e hicieron una placa logrando ver alojada la bala.

De ahí, fue  remitido hasta el Hospital Universitario donde fue atendido en donde llegó con apenas un litro de sangre.

El médico de guardia le drenó el pulmón afectado. «Como no reaccionó satisfactoriamente, el médico nos dijo que tenía que operarlo», manifestó su hermano.

Así fue, entró a pabellón, pero al abrirlo se dieron cuenta que una hemorragia interna lo consumía y que el colón y el hígado también había sido afectado. Se temía lo peor. En efecto así fue. Ronny, murió a consecuencia de un paro cardíaco producto de la hemorragia a las 7:00 de la noche del domingo.

Futuro Brillante

A Ronny le encantaba la música, componía canciones, dibujaba casi perfectamente caricaturas y carros. Tenía un talento asombroso.

«Era una persona, sencilla, amable, cariñosa, buen hijo, hermano y vecino». Iba por la mitad de su carrera, la cursaba en el Instituto Universitario de Tecnología de Maracaibo, mejor conocido como el «CUM».

La bala del diablo

Carlos Olarte, manifestó que la bala que impactó a su hermano era proveniente de un arma calibre 22 «Es la que llaman la bala del diablo, que cuando entra en el cuerpo cambia de dirección y te rompe todo por dentro».

Agregó que la semana pasada bajo circunstancias similares, un par de sujetos intentaron atracar al vigilante de un preescolar situado cerca de la zona y le propinaron un disparo también con la bala del diablo.

Inseguridad a plena luz

Vecinos del sector, indignados y fúricos, resaltaron la zona como «roja» «Por aquí ya no se puede vivir la delincuencia nos está comiendo vivos. El debía partir, su misión en la tierra finalizó», manifestó Ingrid serena, pero evidentemente afectada con la tragedia. Su fe en Dios la mantenía de pie, afrontando cada detalle para su funeral que se efectuará en la funeraria Aves del Paraíso

De nueve tiros mataron a un hombre porque su hermano huyó, sometieron a la familia completa dentro de la residencia

Dos sujetos armados irrumpieron en la vivienda y tras someter a cuatro adultos y cinco niños dieron muerte a un hombre de 32 años.

Maracaibo– El hampa no respeta la presencia de mujeres y niños para cometer sus fechorías.

A las 10:00 de la noche del domingo dos sujetos armados irrumpieron en una vivienda ubicada en  el barrio Catatumbo, calle 12 con avenida 30, perteneciente a la parroquia Idelfonso Vásquez y luego de someter a los presentes decidieron darle muerte a uno de ellos.

La víctima quedó identificada como Juan Gabriel Serrano Martínez (32), quien recibió nueve impactos de bala en su cuerpo.

Según narró Jaime Serrano, hermano del infortunado, todo ocurrió cuando al terminar de atender su negocio de parrillas, situado en la misma residencia el dúo de delincuentes apareció.

«Mi esposa y yo estábamos recogiendo los materiales y nos sentamos a conversar en el frente un rato cuando vimos a los tipos», manifestó Jaime.

Con arma en mano y apuntándolos directamente en el pecho los hombres llevaron a la pareja hasta el interior de la casa en donde se encontraban el hoy occiso, su madre y cinco niños menores de cinco años, entre los que se encontraba una bebé de seis meses.

«Nos metieron a todos en un cuarto, a mi madre la golpearon en la cabeza y a mí en la frente».

Dinero y celulares

«Dennos todos los cobres que tengan y los teléfonos también», soltaron los asaltante mientras apuntaban a todos.

En un descuido de los antisociales, Jaime corrió, se saltó la cerca y cayó en casa de unos vecinos gritando lo que sucedía.

El hecho desencadenó la furia de los sujetos, quienes sin contemplación alguna le propinaron tres disparos a Juan Gabriel, quien cayó herido a los pies de su madre.

Ya en el suelo, agonizando, sus verdugos le dieron seis tiros más y huyeron cobardemente del lugar.

Sus familiares lo trasladaron en el carro de un vecino hasta el Hospital Adolfo Pons pero falleció en el trayecto.

Trascendió que Juan Gabriel trabajaba en la construcción, no deja hijos y era el tercero de ocho hermanos.

«A él lo que más le gustaba era rumbear y rumbear, no era mala persona, trabajaba mucho», así fue descrito Serrano Martínez.

Efectivos del CICPC realizaron el levantamiento del cadáver.

Quien aparece en la foto con una gorra, había huido del lugar, razón por la cual le pegaron nueve tiros a su hermano

Fotos: Miguel Andrés Romero

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