Ni con agua cuentan en algunos recintos de seguridad

Crisis humanitaria se vive en el sistema carcelario venezolano

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23 de marzo, 2017 - 4:00 pm
Madelein Faría/Mayerlin Barboza [email protected]

Los reclusos se encuentran en condiciones infrahumanas. A los detenidos en los calabozos de organismos locales sus familiares deben proveerles los alimentos diariamente tres veces al día. Ministra Iris Varela asegura que a los internos se les garantiza calidad de atención
Foto:  Mayerlin B./ Haroldo G. (Pasante UBV)

Maracaibo — Las irregularidades carcelarias en Venezuela, atañen cada día más a los recluidos en los diferentes recintos. Y es que pese a que permanecen encarcelados por su participación en hechos delictivos, los derechos humanos de los que deberían gozar, les son arrebatados a diario.

Una de esas anomalías penitenciarias, es el hacinamiento, término que hace referencia a un determinado lugar que alberga una cantidad exorbitante de ciudadanos, que supera la proporción en metros cuadrados del espacio. O lo que dentro del argot común podría definirse como «mucha gente en poco espacio, unos encimas de otros». En los penales nacionales, al menos se duplica, si no es que se triplica, la cantidad de reos que deberían por ley estar recluidos  de acuerdo a la capacidad de alojamiento que posea el espacio.

Este hecho no solo fomenta la sobrepoblación de reclusos en una penitenciaría, sino también la proliferación de enfermedades transmisibles, virus y fallas en servicio de alimentación e higiene de los privados.

Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), manifestó durante el mes de agosto del pasado año, que el nivel de hacinamiento en los penales venezolanos alcanza un 100% y que la condición es crítica. Indicó que aunque las cárceles venezolanas tienen una capacidad instalada para 33 mil internos, actualmente hay una población penitenciaria de 55 mil.

Penurias
La aglomeración en la que se encuentran los reclusos actualmente es uno de los aspectos que más preocupa a sus familiares, quienes aseguran que han llegado hasta los extremos de tener que buscarles, incluso, hasta agua para que se higienicen, porque ni con el recurso vital cuentan dentro de las instalaciones carcelarias.

QUÉ PASA entrevistó a algunos parientes que se encontraban a las afueras de varios organismos de seguridad en Maracaibo, esperando  para ingresar durante la acostumbrada visita semanal, y uno de ellos, en este caso la progenitora de un recluso, indicó que solo les permiten conversar durante diez minutos con su familiar, y que ha debido «salirse varias veces durante el horario de visita para ir a buscarle agua para que se limpie y se bañe».

Al tiempo que aseguró, que entre los parientes se turnan para ir a llevarle «las tres comidas diarias», que únicamente les reciben en tres horas establecidas, a las 9:00 am, 12:00 pm y 6:00 pm, es decir, desayuno, almuerzo y cena respectivamente,  hecho que según ella, le afecta en muchos aspectos, primeramente por la razón de que la situación le genera un enorme gasto económico, porque deben costear los pasajes, los alimentos y hasta los imprevistos adicionales, como la compra de desinfectantes para que limpien las celdas.

Respecto a esto, las reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, publicada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establecen que «se exigirá de los reclusos aseo personal y a tal efecto dispondrán de agua y de los artículos de aseo indispensables para su salud y limpieza. Se facilitará a los reclusos medios para el cuidado del cabello y de la barba, a fin de que se presenten de un modo correcto y conserven el respeto de sí mismos; los hombres deberán poder afeitarse con regularidad», y es precisamente este tipo de situaciones, las que no suceden en los penales locales.

En cuando a la alimentación, las referidas reglas plantean que «todo recluso recibirá de la administración, a las horas acostumbradas, una alimentación de buena calidad, bien preparada y servida, cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento de su salud y de sus fuerzas. Todo recluso deberá tener la posibilidad de proveerse de agua potable cuando la necesite».

Versión oficial
Un vocero del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) informó que entienden las condiciones en que se encuentran las personas que se hallan recluidas en los calabozos de ese organismo, y que cada quince días ellos emiten un reporte a la Fiscalía donde se refleja este punto en particular, entre otras cuestiones.

El funcionario explicó que ya queda bajo la responsabilidad del ente gubernamental dar respuestas a las necesidades y requerimientos planteados, y brindar el apoyo a las instituciones policiales para que mediante el trabajo mancomunado se le garantice una buena calidad de vida a los privados de libertad mientras estén en prisión.

En los últimos años la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, ha manifestado en reiteradas oportunidades que el sistema de cárceles en el país se encuentra en óptimas  condiciones y que los reos cuentan con los recursos indispensables para permanecer dentro de los recintos carcelarios con la seguridad de que se respetan sus derechos como seres humanos.

Ante el repetido argumento, sorpresivamente ha surgido un hecho atroz que en los últimos días ha sido el tema más comentado por los venezolanos, se trata del hallazgo de una fosa común dentro de los espacios de la Penitenciaría General de Venezuela (PGV), ubicada en el estado Guárico, donde los restos de quince reos fueron encontrados, doce con cráneos y tres sin ellos, lo que ha causado estupor en la población y deja en entredicho, una vez más, la labor del referido ministerio, que hasta ahora no ha explicado de manera clara, a que se han debido «estas desapariciones forzosas».

Enfermedades mortales
Como si estar encarcelado, dormir prácticamente piel con piel con los compañeros de celda y soportar sed y hambre no fuese suficiente, a esas carencias se suman las enfermedades, tales como la tuberculosis, que sin pudor alguno se han inmiscuido tras los barrotes y le han arrebatado la vida a varios de los reclusos, tal es el caso del interno que feneció el pasado domingo en los calabozos de la policía municipal de San Francisco sin que recibiera atención médica inmediata, dejando un rastro de contaminación en el espacio ocupado, o el recluso que murió el día martes en el Hospital General del Sur, donde ingresó custodiado por efectivos militares y de quien se supo padecía VIH-Sida.

De éste último se conoció que estuvo tres días recluido en las celdas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), ubicada en la cabecera del Puente Rafael Urdaneta, donde estuvo en contacto directo con los otros detenidos mientras permaneció allí, lo que generó molestia por parte de los familiares de los otros internos, que manifestaron a QUÉ PASA, que «los presos viven con los cepillos en las manos, pues la sarna se los está comiendo vivos».

En contexto
Como se recordará, en abril del 2016, se produjo el desalojo total del extinto Centro de Arrestos y Detenciones Preventivas El Marite, y durante el procedimiento se conoció que  treinta reclusos padecían tuberculosis, enfermedad que fue descubierta justo en ese momento.

También a finales de ese año, se descubrió un brote de la misma enfermedad en el retén de Cabimas, además de que a algunos privados de libertad se les diagnosticó VIH-Sida, mientras que en otros se evidenció afecciones en la dermis.

Despierta la curiosidad saber por qué los reclusos pasan por estas calamidades, tal parece que no están recibiendo asistencia médica y el hacinamiento en que se encuentran acelera la propagación de estas enfermedades.

Requisitos
Ahora entre las exigencias que hacen los organismos de seguridad en el tiempo de visitas a los familiares y conocidos de los reos, se cuentan primeramente que, deben vestir de blanco, mientras los reclusos utilizan uniforme amarillo, esto, según lo afirmaron las autoridades de cada ente visitado, en este caso, CICPC, GNB y policías municipales,  sirve para diferenciar a unos de otros, de igual modo, durante los minutos de visitas permanecen custodiados por un efectivo, cosa que molesta a los parientes, quienes se quejan de que no tienen privacidad para hablar, también se les exige llevar los alimentos y bebidas en envases transparentes, para hacer más rápido el proceso de revisión.

Lo cierto es que, no todo es como lo pintan, aún y cuando se han dado reformas en el sistema penitenciario nacional, está claro que en Venezuela la crisis carcelaria diariamente se acrecienta y es evidente que los reos viven en condiciones deplorables, lo que muestra una total vulneración a sus derechos humanos, sin mencionar la proliferación de armas dentro de las prisiones, aspectos que hacen cuestionar el papel que juega el Ejecutivo en esta situación quien ha llegado al punto de reconocer «la excelente labor de la ministra Varela» en cuanto a la reestructuración total de las cárceles venezolanas.

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