Con un hierro ardiente quemaban a sus tres hijos

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22 de abril, 2015 - 2:08 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Los detenidos fueron trasladados bajo custodia al Centro de Coordinación Policial-04 Maracaibo

Foto: Cortesía

Una «linda parejita», residentes del barrio La Lechuga, en el oeste de Maracaibo, fue atrapada ayer in fraganti por el CPBEZ cuando ambos castigaban a los niños de la mujer quemándolos con un metal al rojo vivo, como si fueran ganado. ¿La razón? Los pequeños de 10, 7 y 5 años de edad se quejaron porque todos los días les daban una «sopita desabrida», mientras que a su padrastro le servían «carnita mechada, arroz y plátano asado»

Maracaibo — Tres hermanos de 10, 7 y 5  años de edad fueron rescatados ayer, en horas de la tarde, por una comisión del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (CPBEZ), cuando eran torturados a golpes y quemados con un hierro al rojo vivo, por su propia madre y su padrastro, como castigo por negarse a comer el almuerzo repetido que les habían servido.

Esta tragedia social tuvo como escenario una residencia sin nomenclatura, ubicada en la avenida principal del barrio La Lechuga, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, del municipio Maracaibo.

De acuerdo a la información conocida por medio del general de división Carlos Luis Sánchez Vargas, director general del CPBEZ, fue el padre de los muchachos quien denunció a la que había sido su mujer y madre de éstos, junto con el padrastro, de severos golpes y quemaduras con un hierro candente a sus inocentes víctimas.

Como responsables fueron arrestados Eudimar Balderrama Aumada (28), oficios del hogar y madre de los niños, y su nuevo compañero, Orlando Júnior Rubio Pérez (34), técnico en refrigeración, denunciados igualmente por varios vecinos desesperados al escuchar los gritos y llantos de los niños, ante las brutales palizas que recibían por cualquier nimiedad.

Ayer la situación llegó al límite cuando los tres hermanos llegaron del colegio público ubicado en la zona, no quisieron almorzar, argumentando que siempre era lo mismo, una sopa desabrida para ellos, mientras que para Rubio Pérez su «carnita mechada, arroz y plátano asado»».

Fue allí cuando las criaturas comenzaron a recibir su tanda de palos y golpes, lo que obligó a que los vecinos se comunicaron vía telefónica con los oficiales de guardia en el cuadrante 32 del Plan Patrullaje Inteligente.

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