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Caso Okinawa: CICPC espera resultados de las evidencias criminalísticas halladas en el carro

SUC - 050117 - CARRO CASO OKINAWA - CICPC - M FARIA (6)
6 de enero, 2017 - 6:02 pm
Wilson Alvarado / [email protected]

En el vehículo de la jubilada asesinada, los expertos hallaron manchas de alguna sustancia en los cojines. Fuentes ligadas al caso presumen que sea sangre

Foto: Madelein Faría

Maracaibo  – Unas manchas halladas en los cojines del carro de la septuagenaria Estela Marina Larreal Parra, quien fue asesinada el pasado 31 de diciembre, es un indicio para los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), quienes buscan esclarecer el resonado caso, que hasta los momentos no tiene un culpable del cruel feminicidio detrás de las rejas.

Hoy en horas de la mañana, una fuente de alto mando de la policía científica, indicó que las evidencias colectadas ayer en horas de la mañana, en el  Aveo Chevrolet, color azul, placas AA667FA, propiedad de la jubilada de PDVSA, se encuentran en el laboratorio científico técnico del CICPC, con el objetivo de determinar la procedencia de la mancha.

El informante acotó que «si los resultados de las evidencias determinan la responsabilidad de algún sujeto en el crimen, de inmediato procederán a la captura del culpable o los culpables».

La fuente acotó que en las próximas horas recibirán los resultados por parte de los sabuesos del laboratorio. Las pruebas serían determinantes para resolver el crimen que en tan solo seis días es murmurado y comentado por la ciudadanía.

Los deudos

Parientes de la dama esperan por la justicia. Hoy en la mañana, Oscar González Larreal, uno de los hijos de la fallecida, acudió a la sede de la policía científica para saber sobre los avances de las investigaciones. González fue atendido por un detective de la institución durante algunos minutos.

En contexto

Larreal fue asesinada de un golpe que recibió en la cabeza, cuando se encontraba en el patio de su residencia, ubicada en el Lote A del conjunto residencial Okinawa, municipio San Francisco.

La mujer fue atacada mientras su hijo Marcial González, dormía en una de las habitaciones de la vivienda. Marcial declaró a este rotativo que «no escuchó nada extraño el día del crimen». El hombre consiguió a su progenitora, con la ayuda de unos vecinos y los vigilantes del complejo, en una trilla ubicada detrás de la vivienda.

 

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