Asesinó a su mujer a palazos y la enterró

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24 de diciembre, 2014 - 1:21 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Con la muerte de Astrid Carolina Muñoz Vílchez van cinco femicidios ocurridos en la zona durante este año.

La Cañada de Urdaneta — Cuando todo parecía haberse calmado en La Cañada de Urdaneta, un nuevo hecho de sangre estremeció a sus habitantes a las 10:00 de la mañana de ayer en el parcelamiento San José del sector Potreritos.

Esta vez se trata de Astrid Carolina Muñoz Vílchez, de 26 años, una joven madre de cuatro niños quien fuera asesinada a palazos por su pareja identificada como Jorge Armando Montiel Quiroz, (25), de nacionalidad colombiana, en un arranque de celos, según familiares de la víctima.

El hombre cometería el asesinato luego la enterró en el patio de la parcela donde trabajaba. «Cavó un hoyo de metro y medio, tiró el cuerpo, le echó arena y encima le puso una tapa de tanque color azul», informó una fuente policial.

Yusneily Vergara, sobrina de la infortunada, en compañía de varios tíos fue quien consiguió el cadáver la mañana de ayer, tras haber buscado a su doliente durante dos días.

El sábado comenzó todo

Los parientes narraron que Astrid Carolina salió de su residencia,  ubicada en el sector Isla de La Fantasía, en compañía de su hija de siete años para visitar a su pareja en el referido parcelamiento como acostumbraba hacerlo una vez por semana. «El domingo, Jorge se apareció en casa de mi papá en una mototaxi a llevarle a la niña, y le dijo que Astrid se había ido al centro con 15 mil bolívares que él le dio para comprarle los juguetes de Navidad a los niños», manifestó Yanelis Muñoz, hermana de la víctima, quien agregó que la situación alertó a su padre, pues «Astrid no acostumbraba a dejar a sus hijas solas nunca».

Duda sembrada

Ante la situación, los familiares de la dama decidieron ir a encarar al hombre en el parcelamiento donde trabajaba desde hace poco más de un año como cuidador del lugar, y en repetidas oportunidades le preguntaron sobre el paradero de la mujer, pero este siempre agachando la cabeza y nervioso, repitió una y otra vez la misma historia de la entrega del dinero y la compra de los juguetes de Navidad.

Desesperados, entraron a la fuerza al lugar, tumbaron estantillos y cerca de alambres y comenzaron a seguir sus instintos. «Creíamos que la había matado y decidimos buscarla», narró Yusneily.

Hallazgo macabro

Después de rastrear en las más de 15 parcelas aledañas, buscaron en el terreno de la parcela que cuidaba el hombre. «Nos dimos cuenta de un montón de arena abultado y caminamos hasta allá».

Yusneily explicó que sus pulsaciones se aceleraban con cada paso que daban, pues efectivamente al llegar al lugar, levantar aquella tapa azul y escarbar la tierra avistaron una pierna de la fémina. «Sacamos más rápido la arena y la vimos muerta, estaba boca arriba con un bikini rosado y una franelilla». El dolor se apoderó de sus cuerpos y desvaneciéndose sobre la tierra lloraron su muerte.

Intentó huir

Cuando el homicida se dio cuenta que había sido descubierto, intentó escapar y se enconchó en una parcela abandonada de donde fue sacado a patadas por un tío de la mujer quien lo entregó a efectivos del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (CPBEZ) y estos a su vez lo pusieron a la orden de los expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).

Advertencias no escuchadas

«Astrid deja a ese hombre que te va a venir matando», esa era la frase que día y noche las hermanas de la infortunada, ama de casa, le repetían diariamente. «Él no me va a matar porque me ama», era la respuesta que obtenían ante el consejo.

A la tercera va la vencida. Astrid y Jorge llevaban tres años de relación pero, al parecer, los celos y la ingesta de alcohol constante eran las principales razones de sus discusiones. En una primera oportunidad, hace un año, el asesino intentó quitarle la vida con un machete en casa de su madre en el sector Sabana Perdida, y luego ocho meses después le habría gritado delante de sus hijos «Si no eres para mí, no eres para nadie», mientras la amenazaba con un cuchillo.

A pesar de ese escenario, Astrid decidió seguir con esa relación tormentosa que más temprano que tarde terminaría arrebatándole la vida de manera violenta. La mujer deja cuatro hijos: dos varones, uno de 6 años y otro de 9, y dos hembras: una de 4 años y otra de 7.

Quinto malo

El pasado 25 de noviembre se oficializó la reforma de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Desde esa fecha hasta la actualidad han ocurrido cinco femicidios.

El primero de ellos ocurrió a solo tres días de aprobarse la ley. Meiglín Johana García Esis, (22), fue enviada a matar por su esposo Iván José Mejías Infante, (41). Un disparo en el pecho y otro en la cabeza le propinaron a la mujer un par de «motosicarios» quienes irrumpieron en la habitación 24 del motel El Rosal, mientras Meiglín llegaba en compañía de su «amante» Israel David Leiva López (24).

El segundo caso  se registró el pasado 3 de diciembre en Los Puertos de Altagracia cuando el exnovio de Osgleidys Carolina Tarazona Nava, (16), le dio un tiro en la cabeza dentro del baño de una playa del municipio.

El tercer femicidio fue el de María Liz Cristaldo López, (35), la turista española quien fue enviada a matar por su propio esposo, Jesús González Quinta, (34), el pasado 14 de diciembre. El hombre simuló un robo y planeó el asesinato desde antes de casarse con la dama para cobrar su seguro de vida valorado en 150 millones de euros.

El cuarto conteo es ocupado por Miladis González, (40), asesinada por su esposo, Trinoso Antonio Palmar González, (50),  la madrugada del domingo en el municipio Mara. A estas muertes violentas con móvil pasional principalmente se suma al conteo Astrid Carolina.

Estas son las cinco mujeres asesinadas por sus parejas el último mes

Meiglín García, (32)

Maria Liz Cristaldo, (35)

Osgleidys Tarazona, (16)

Miladys González, (40)

Astrid Carolina Muñoz, (26)

Fotos: Diego Graterol/ Archivo

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