Asesinan a «camaronero» por negarse a pagar vacuna

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22 de abril, 2015 - 5:17 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Funcionarios de la policía municipal resguardaron la escena, mientras el CICPC realizaba el levantamiento del cadáver

Foto: Carmen Salazar

Por no pagar vacuna en su sector lo habrían asesinado, el occiso también trabajaba como cocinero en sus ratos libres

La Cañada de Urdaneta — El cobro de vacuna es la hipotesis que cobra mayor fuerza en el sicariato perpetrado ayer a las 7:00 de la mañana contra la humanidad de Néstor Luis Abreu Díaz, de 26 años, mientras pelaba camarones en una vivienda en el sector La Ensenada de la Cañada de Urdaneta.

Los habitantes de la invasión Calle Larga, sector Virgen del Valle despertaron alarmados al escuchar las detonaciones, que según estos pasaron de cinco. Agregaron que la zona se ha convertido en una mina de oro para los extorsionadores; aseguraron que no tienen que ver si la persona tiene dinero o no, si no les pagan lo que exigen los matan.

Abreu se dedicaba a la comercialización de camarones desde hace varios años, pero hace solo tres meses se reunía con otros dos jóvenes en la vivienda donde fue asesinado para desde muy temprano iniciar la faena.

Ayer, no fue distinto, solo que al poco tiempo de iniciar el trabajo dos hombres a bordo de una moto ingresaron a la vivienda y exclamaron: «Malditos tírense al suelo» y al parecer cuando Abreu intentó huir uno de los verdugos le disparó por la espalda y lo remató con sendos tiros en la cabeza.

Los otros dos quedaron paralizados sin poder mirar a los sicarios por temor a ser asesinados, solo observaron la estela de polvo que dejaron al salir velozmente de la zona.

José Vílchez, propietario de la enramada donde fue ajusticiado Abreu, también llamado por los lugareños  y familiares  como «El Negrito» dijo que los jóvenes eran muy responsables y nunca observó ningún mal comportamiento.

«Yo les presté el espacio para que trabajaran y ellos compraban los camarones, los pelaban y me daban algo según lo que vendieran», dijo Vílchez.

Por su parte, Luis Abreu, hermano de la víctima, comentó que desconocía que «El Negrito» tuviera algún problema, pues era un hombre tranquilo, amigable y reservado. Destacó que desde hace tres años se mudó a La Cañada por falta de oportunidades de empleo, pero desde hace un tiempo le insistían que  regresara a Maracaibo de donde era oriundo por la inseguridad reinante en el referido municipio.

Funcionarios de la policía municipal resguardaron la escena, mientras los sabuesos del realizaban los interrogatorios de rigor y recababan evidencias el suceso.

Los residentes de La Cañada hicieron un llamado a los cuerpos policiales a incrementar la seguridad en la zona, pues viven en zozobra y con temor a salir de sus casas.

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