Angie se cuidaba mucho su figura y eso la llevó a su muerte

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20 de mayo, 2014 - 3:44 pm
Redacción Diario Qué Pasa


Angie Ramírez se realizó la práctica ilegal en diciembre. Hace dos meses detectó una inflamación en las rodillas y volvió al local clandestino.


San Francisco
— Desgarradoras escenas se vivieron ayer en horas de la tarde cuando familiares, amigos y alumnos de Angie Cinait Ramírez Prieto, de 26 años, le dieran el último adiós en el cementerio La Chinita.

La maestra  de cuarto grado  murió  en el Hospital Noriega Trigo a consecuencia de un paro cardíaco, luego que se inyectara biopolímeros en las nalgas en un local clandestino, ubicado en el conjunto residencial Ciudad del Sol, en San Francisco.

Antes de llegar a su última morada, el ataúd de Angie hizo un alto en lo que por cuatro años fuera su segunda casa, el colegio Abssalom Bracho, donde sus 32 niños le cantaron y la despidieron con honores, así como sus compañeras de trabajo y directiva del plantel.

Muchas anécdotas de la bella muchacha se dejaron escuchar durante su despedida. La mayoría de los presentes coincidieron en que era una mujer emprendedora, cabeza de hogar y todo lo que se proponía lo lograba. También aseguraron que era muy coqueta y cuidaba mucho su físico, aunque algunos quedaron sorprendidos al saber las razones de su muerte.

«Jamás pensé que Angie se inyectaba esa cosa, ella tenía buen cuerpo, no tenía necesidad de hacerse nada», dijo una allegada.

Era la mayor de los hijos  de Fanny Prieto y vivía con ella y su hermano de 12 años en la casa de su abuela en el Manzanillo. Sus amigas dijeron que su familia lo era todo para ella, por lo que se esforzaba mucho para obtener el sustento, al punto de tener tres trabajos.

Angie se desempeñaba como docente y en las tardes era recepcionista de un consultorio ginecológico en la Policlínica Maracaibo. «Es increíble, no lo puedo creer. Yo le daba la cola a la salida de clínica y jamás me comentó nada. Le hubiera aconsejado que no lo hiciera, dijo otra allegada.

María Eugenia Oberto, compañera de trabajo en el colegio, destacó que Angie «era un ángel, muy amable y alegre, la vamos a extrañar». Agregó que solo hace dos meses logró el cargo de docente por el Ministerio de Educación, un sueño por el que luchó por muchos años y hoy se vio desvanecido con su repentino deceso.

Historia

Angie Ramírez se realizó esta práctica ilegal en el mes de diciembre, pero hace dos meses atrás detectó una inflamación en sus rodillas y decidió asistir nuevamente al local clandestino, donde una mujer de nombre Mairobis Sánchez y ella dispusieron  colocar más dosis de biopolímeros en sus glúteos.

Poco después la joven muchacha comenzó a sentirse mal y a desvanecerse poco a poco. La trasladaron al centro asistencial Noriega Trigo donde en menos de cuatro horas se le detuvo el corazón.

Sánchez fue detenida por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones, científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) para las investigaciones de rigor y conocer a cuántas personas más le ha hecho esta práctica prohibida en el país y que ha dejado consecuencias fatales a decenas de familias.

Fotos: Carmen Salazar

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