El transporte estaba constituido por dos carros y 18 burros

Origen de Los Haticos: La primera ruta del tranvía

1 de octubre, 2016 - 8:48 am
Elienne Contreras / [email protected]

El recorrido iba del mercado público, en el casco central, hasta Los Haticos

Foto: Cortesía Acervo Histórico

Maracaibo — Además de albergar la iglesia más antigua de Maracaibo y ser una zona predilecta por las élites del siglo XIX, la historia de Los Haticos contiene otro capítulo que bien vale el esfuerzo destacar.

El primero del Zulia

Y es que la primera ruta del primer tranvía de Maracaibo y del Zulia, recorría precisamente el camino entre el mercado público, ubicado en lo que ahora es el casco central, hasta lo que por entonces era llamado caserío de Los Haticos.

Inaugurado el 5 de octubre de 1884, este transporte colectivo recorría 3.150 metros con dos carros (uno delante del otro) y 18 bestias (burros). El ancho de la vía (o trocha) era muy estrecha: 762 mm/30 pulgadas.

Para el 6 de enero de 1885, la empresa privada que llevó a cabo el proyecto (El Cojo, de Manuel María Echezuría), activó la segunda sección del tranvía que cubría la ruta de Plaza Baralt hasta El Empedrao.

El crédito de poseer el primer sistema de tranvías en el país se lo lleva Caracas.

Motor de desarrollo

El impacto que tuvo el transporte colectivo en aquellos años, además de suponer un avance en cuanto a comunicación y confort, puede decirse que también contribuyó al proceso de transformación de Los Haticos, de lugar de recreo a suburbio de residencia permanente, al incorporar el caserío a través del servicio de este sistema de líneas de transporte público, al núcleo urbano de la ciudad.

La llegada del tranvía, en el caso local, no se trató de la huida de la metrópoli hacia los alrededores por las presiones de la sobrepoblación o de la degradación ambiental, sino más bien a la preferencia de habitar ese sector por las bondades que brindaba.

Su génesis se vinculó entonces a la nostalgia de los inmigrantes residenciados en Maracaibo por la naturaleza.

El anhelo por el paisaje natural, el aire puro y las azules aguas del Coquivacoa (Lago de Maracaibo), se acompañó de la actitud visionaria de búsqueda del confort que Los Haticos podía ofrecer.

Así, el caserío de antaño se convirtió en el lugar donde numerosas familias decidieron quedarse, esperanzados en que en un futuro estaría entre las mejores ciudades del país y que las próximas generaciones  disfrutarían vivir allí tal y como ellos lo hicieron.

 

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