Marabinos quieren reencontrarse con el Lago

1068_3_01
30 de octubre, 2013 - 12:01 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Francisco Urbina, presidente de la Fundación Maracaibo 500 (Funmara).

Bajo el denominado «urbanismo salvaje» los monstruosos conglomerados de hormigón y ladrillo se han adueñado de la visión y han usurpado a los ciudadanos la posibilidad de contemplar la principal joya de la corona del estado Zulia.

Maracaibo
— Salvar la vista al Lago de Maracaibo y retornar el contacto entre los ciudadanos y el espejo de agua ha sido una lucha impulsada con mucha ilusión desde la redacción del diario QUÉ PASA, ahora complacidos de que el diario Panorama se una a esta iniciativa, tal como lo reseñó en su edición del domingo 27/10/2013, donde informó lo tantas veces dicho por nosotros: «Solo hay siete lugares para ver el Lago». Esta campaña busca acercar las políticas públicas y privadas para hacer frente al desmán urbanístico que, hasta ahora, ha girado alrededor del Lago.

En nuestras ediciones 922º, 924º, 927º, 928º, 929º y 1.066º entre el 6 de junio y el 28 de octubre del presente año, hemos denunciado los atropellos que pretendían continuar evitando observar el Lago de Maracaibo, como el caso del centro comercial Sambil proyectado en la avenida 2 de El Milagro, otro centro comercial al lado de este y frente a un hotel cinco estrellas; además se han dado a conocer proyectos urbanísticos, las bases legales y argumentos arquitectónicos para elevar la presencia del Lago en la ciudad nacida desde el mismo.

Vista al Lago

Exaltar proyectos como el planteado por la Fundación Maracaibo 500 (Funmara), una asociación cívico-cultural que pretende rediseñar la ciudad en los próximos 16 años, donde el ingeniero, Francisco Urbina, presidente de la fundación, subrayó que la ciudad tiene una oportunidad histórica de recuperar el Lago para los ciudadanos, lejos de la construcción de grandes edificaciones y centros comerciales que impidan ver con absoluta claridad y cercanía la joya natural de los marabinos.

Asimismo, el periodista José Antonio Navarro esbozó de la mano del arquitecto zuliano Aquiles Asprino Perozo, su apreciación donde dijo:  «La gente no quiere el Lago porque no lo ve y no hace uso de el», así de tajante se expresó.

Este profesional propuso, entre otras medidas, la creación de un paseo lacustre, reformar el marco legal para impedir la construcción de nuevas edificaciones en los escasos espacios libres que quedan entre la avenida El Milagro y la costa, y devolver el sentido de pertenencia del Lago a los marabinos.

Bajo el denominado «urbanismo salvaje», los monstruosos conglomerados de hormigón y ladrillo se han adueñado de la visión y han usurpado a los ciudadanos la posibilidad de contemplar la principal joya de la corona del estado Zulia. La especulación y los oscuros intereses económicos de promotores inmobiliarios han hecho lo demás: tapar el Lago a la vista de todos.

En cuanto al hecho legal, Urbina Nava destacó la Ordenanza de Contenido General del Plan de Desarrollo Urbano del municipio Maracaibo (Pdul). «Ahí se establecen las normas del área sujeta al plan especial para el polígono costero. Solo habría que revisarlo, y en todo caso, modificarlo y adecuarlo a la actual sociedad con vistas al año 2029, fecha en la que se cumple el quinientos aniversario de la fundación de la ciudad».

Pa′trás el Sambil

Con especial satisfacción recibimos la atención gubernamental a estos esfuerzos comunicacionales de QUÉ PASA, con acciones rotundas como la que evitó la construcción de un gigante de cemento para el turismo de tienda de espaldas al Lago maracaibero, dándose el fastuoso inicio de la segunda etapa de la Vereda del Lago que intentan acercar a propios y extraños al estuario zuliano.

Precisamente, el gobernador del estado, Francisco Arias Cárdenas conjuntamente con el Ministerio del Ambiente, a través del Plan Coquivacoa, anunció el rescatar del borde costero a través de espacios lúdicos, culturales y de recreación, como el Museo del Lago o del Agua.

El proyecto tiene entre sus objetivos paralizar la construcción de monstruosos centros comerciales, enormes hoteles o grandiosos edificios que solo disfrutaban unos pocos, los cuales afectan el medio ambiente y el ecosistema de la costa. Con el Plan Coquivacoa, el Lago de Maracaibo dejará de ser una entelequia para los zulianos, que a lo largo de los años han comprobado cómo la industria petrolera, empresarios que buscaban sus beneficios económicos al margen de la ciudadanía, hoteleros o los adinerados clubes sociales de la zona, se apropiaron de la primera línea fluvial y costera del estado.

Segunda Vereda

El presidente del Centro Rafael Urdaneta (CRU), Leonardo Monsalve a cargo de la realización de la segunda etapa de la Vereda del Lago destacó en el mes de junio que esta nueva etapa constará de cuatro fases: «Tenemos 44 hectáreas de terreno, 36 propiedad del Ministerio de Ambiente y ocho de Corpoelec, en las cuales se iniciará la construcción de caminerías, áreas de recreación y esparcimiento, bohíos y restaurantes, entre otros».

Explicó que la primera etapa del proyecto durará seis meses —en avance—. «En esta fase depuraremos la capa vegetal, salvaremos todos los árboles de grandes dimensiones y respetaremos los manglares, además limpiaremos la orilla de la playa y continuaremos con la construcción de las caminerías peatonales que van por la ribera».

Paseo del Sur

La corresponsal en el municipio San Francisco, Carmen Salazar, también ha realizado lo propio para denunciar e informar sobre la visual del espejo de agua desde la costa del ayuntamiento sureño. Donde se vislumbra como una ciudad turística, no solo en urbanismo y  centros comerciales, sino en sus espacios vírgenes costeros que han dado pie para crear macroproyectos a orillas del Lago que servirán para aumentar el esparcimiento y la recreación.

Recientemente, el alcalde Omar Prieto anunció la entrega de ocho kilómetros de costa sanfranciscana a la Gobernación del estado, para la construcción de lo que se llamará el Paseo del Sur, réplica mejorada de lo que conocemos como la Vereda del Lago.

De esta manera, las páginas de QUÉ  PASA continuarán defendiendo e informando sobre el resguardo del valioso Lago zuliano, ya mermado por su condición de salubridad y que los intereses económicos de unos pocos no deben esconder su esplendor al resto de los ciudadanos.

El arquitecto zuliano Aquiles Asprino Perozo.

Fotos: Archivo

Comente