El centralismo lo destruye

La verdad sobre el metro reducido a un centímetro

REG - 160317 - METRO DE MARACAIBO - H GUTIÈRREZ (5)
21 de abril, 2017 - 2:36 pm
Redacción

Poco o nada puede hacer una persona que acepta un cargo de gerencia sin poder tomar decisiones y peor aun tener que guardar silencio ante acusaciones

Foto: Archivo

Maracaibo – Inaudito; Por momentos pareciera que la ingenuidad de una persona no tuviese límite y menos si se tratase de un funcionario púbico de alto nivel, tanto en lo gerencial como en los administrativo: Resulta en la realidad si lo hay, existe y se trata del presidente del Metro de Maracaibo. El Ingeniero Tito Melean fue nombrado Presidente del Instituto Autónomo, Metro de Maracaibo, el día 28 de octubre de 2016, según resolución publicada en la Gaceta Oficial  de la República,  No. 41019 (Ordinaria), pero no ha sido juramentado, casi seis (6) meses más tarde, como tal presidente, razón por la cual no se encuentra en plena posesión  de sus atribuciones, de acuerdo con las competencias y obligaciones propias del cargo para el cual fue designado y por tanto, todos sus actos son írritos y cuidado y si no se encuentra al margen de la Ley, pues se encuentra ejerciendo el cargo sin haberse juramentado, tal como lo establecen los Estatutos que rigen el Instituto, vigentes desde el 28 de diciembre de 2003 y que se supone conoce perfectamente tratándose, como en efecto se trata, del Presidente del organismo y por tanto su cabeza visible.

Lo más grave de todo este embrollo increíble, que raya con lo rocambolesco,  es que el Ministro de Transporte,  Ricardo Molina y es el superior jerárquico de Presidente del Metro, también ignora tamaña anormalidad o, sabiendo lo que ocurre ha permitido la situación que conlleva a la nulidad de todo los actos del administrador, en este caso, Tito Melean quien obra como Presidente.

Pero el Ministro no ignora lo  que pasa: El asunto es tan grave y delicado que quien fuera el presidente del Metro, ingeniero Rafael Colmenares, es quien sigue firmando, por ejemplo, los cheques que libra la administración para hacer todos los pagos y ellos porque como no han juramentado al nuevo presidente, no han podido consignar en los bancos el Acta de la Asamblea donde se juramenta al nuevo Presidente;  Vale decir, copiándonos la anécdota que marca la era del General Juan Vicente Gómez cuando se preguntaba por el lugar donde vivía el Presidente de la República y se contestaba: “El Presidente vive aquí, pero el que manda vive enfrente”.

Responsables

¿Están libres de responsabilidades y culpas, Tito Melean y Rafael Colmenares, así como el Ministro de Transporte, ante la Contraloría General de la República y ante los socios que integran la sociedad, Instituto Metro de Maracaibo, conformada así: Ministerio de Transporte, 67 por ciento; Alcaldía de Maracaibo, 24 por ciento y Gobernación del Estado Zulia, 9 por ciento de las acciones, para un total del 100 por ciento del capital accionario de la sociedad?

No está libres, ni de culpas, ni de responsabilidades, mercantiles, civiles, ni `penales, pues están obrando al margen de la ley. Todos están bajo la acción contralora y bajo las acciones que puedan o resuelvan emprender los socios o los afectados por la gestión, que se rige por los Estatutos vigente desde el 28 de diciembre de 2003. Fecha en la cual la Nación capitalizó todos los préstamos que le había hecho a la sociedad, pasando a ser el mayor accionista y, por tanto, el gestor del Metro de Maracaibo.

Ahora podemos entender porque el Ing. Tito Melean no da la cara ni responde a las preguntas que nacen del desastre administrativo que simboliza el Metro, que en cuanto a los trenes, tiene parados 6 de las 7 unidades que lo integran y en cuanto a los autobuses, cantidad de ellos se encuentran escondidos (imposible saber el total, aun cuando en un investigación que hizo nuestro diario, conjuntamente con el programa de televisión, Al Derecho y Al Revés, se puedo determinar que pasaban de 150 unidades) las arrumadas en un terreno de casi imposible acceso, fuera de servicio, con diferentes daños que les impiden prestar el servicio para el cual fueron comprados por un inmensa fortuna de dinero.

Como si fuera poco ni los trenes, ni los buses tienen repuestos y allí están, arrumados en espera de que alguien se apiade de la empresa, la ciudad y el pueblo y, con conocimiento de sus interioridades y gran sentido de responsabilidad, se dedique a rescatarla para bien de los usuarios, pudiéndose responsabilizar de todo este desastre al centralismo administrativo, cuando lo lógico sería que la Gobernación del Zulia asumiera la representación legal de las acciones del Ministerio de Transporte para que, con toda autoridad y poder legal, impulsara la administración del Instituto.

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