Honrada, reina madre

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19 de noviembre, 2015 - 6:22 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Fotos: Wilmer Cubillán / Hayleén León

 

En el marco de la celebración de la aparición de la virgen del Rosario de Chiquinquirá, el júbilo, agradecimiento y compromiso desbordaron a la madre de Dios a 306 años de su llegada a tierra zuliana

Cuentan los devotos que cada 18 de noviembre una copiosa lluvia embarga a los zulianos; para algunos este fenómeno infalible es una manifestación de las bendiciones de la Reina Morena hacia sus fieles. Para otros es mera coincidencia ya que le atribuyen las causas a que  la festividad mariana se realiza durante el periodo lluvioso, pero lo cierto es que pese a la abundante caída de agua de ayer centenares de propios y foráneos acudieron a la Basílica de la Chiquinquirá a servirle, venerarle, agradecerle y pagarle los milagros y favores concedidos.

Desde tempranas horas de la mañana, marabinos salieron  de sus casas en sectores como Pomona, Haticos, Sabaneta, La Limpia, El Manzanillo, entre otros para recorrer a pie las calles de la ciudad hasta llegar al templo de San Juan de Dios; algunos colmados por el regocijo que les causa la conmemoración de la aparición de la tablita, otros como pago por algún favor concedido, por lo que mayormente decidieron hacer la caminata descalzos sobre el pavimento frio, atravesando grandes charcos de agua, tropezando con piedras o vidrios rotos, pero resultando ilesos se aportaron frente al retablo de la virgen.

Asimismo, extensas colas se hicieron notar en las afueras de la basílica, en las que copos de flores desbordaban entre la multitud, personas empapadas por la lluvia, con frío, en sillas de ruedas, de la tercera edad, con dificultad para movilizarse, vestidas con mantas guajiras, de rodillas, sonreían durante la espera de su encuentro con la china.

Paralelo a esto,  10 sucesivas eucaristías se celebraron en el templo de la chinca desde las 2:00 de la mañana y hasta las 5:00 de la tarde cuando se celebró la última misa pontifical.

Procesión

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Victor Colina

Entre las promesas pagadas ayer, llamó profundamente de los feligreses, la manera en que lo hizo, quien anduvo de rodillas desde el inicio de la extensa Plazoleta de la Basílica hasta apostarse frente al altar de la reina Chiquinquireña, en señal de agradecimiento.

«Nos iban a desalojar a mi esposa y a mi hija del apartamento que habitábamos, yo le pedí a la Virgen que me aprobaran el crédito hipotecario que había solicitado para comprarlo y no tuviéramos que irnos, luego de mi petición inmediatamente me llamaron para informarme que me habían aprobado el crédito y por eso hoy vengo a cumplirle a la China», expresó.

Deninson Torrealba

Lleva cinco años seguidos llevándole ramos de flores a la virgen de Chiquinquirá por haberle permitido tener una hija que actualmente tiene cinco años de edad: «Mi esposa no lograba completar un embarazo, ya había tenido varias pérdidas cuando le pedimos a la chinita que nos permitiera tener un hijo sano,  y eso ocurrió por eso desde que mi hija nació vengo cada año a ofrendarle flores en compañía de mi niña y mi esposa», relató.



JhoriÁngel Palencia

Otra muestra de servicio hacia la Chiquinquirá se materializa en, quien con tan solo 17 años de edad, asegura haber sentido el llamado por parte de la Virgen a servirle como una de las Hijas de María: «En mi corazón desde que empece a venir a esta iglesia yo sentía que debía servirle a la madre pero no sabía cómo, y uniéndome a las Hijas de María he sentido que es la manera indicada».

Jorge Vílchez

Presidente de la Sociedad Religiosa de Los Servidores de María, relata que desde que cumplió su primer año de vida su madre le puso el liqui liqui blanco y lo puso al servicio de la virgen de Chiquinquirá a cambió de haberle permitido traerlo al mundo: «Mi madre sufrió mucho durante mi parto, con dolor, y era poco probable que yo naciera, por lo que le pidió a la Chinita que la ayudará a traerme al mudo felizmente y que a cambio yo le serviría a ella y lo he hecho con toda la satisfacción del Mundo», puntualizó.

María Pulgar

No hay una razón en especial por la que vaya cada 18 de noviembre con lores y manta guajira para venerarle y agradecerle:  «No hay algún milagro o favor concedido que me haya hecho la virgen, pero ella simplemente es  algo tan maravilloso  que merece eso  y muchas cosas más. Venerarle me genera una emoción inexplicable que me hace feliz», manifestó.

Jenny Medina

Caminó descalza desde el centro comercial Puente Cristal hasta la Basílica en agradecimiento a la chinca, por haberla librado de una terrible dermatitis: «Desde que le prometí a la virgen que vendría caminando descalza gracias a Dios no me ha repetido y ya de eso hace unos cinco años aproximadamente», argumentó.

La tejedora de la Virgen

Por sexto año consecutivo, Emilia Navea González salió de su casa, ubicada en Hatícos para irse a pie hasta el templo de la Chinita, mientras llevaba puesta una manta guajira de color rojo, en cuya parte frontal se podía observar la imagen de la virgen, tejida a mano, mientras que en la parte posterior, llevaba plasmada a la virgen de la Inmaculada.

«Yo le prometí a la Virgen que le tejería mientras mis manos pudieran hacerlo y así lo he hecho, sin embargo, este año, ella me hizo un gran milagro; el hijo de una gran amiga mía tuvo un terrible accidente, en el que su taloncito quedó destruido, los médicos aseguraban que debía ser operado mínimo tres veces para que pudieran reconstruírselo, pero yo le pedí a la virgen que con sólo una intervención bastara para que pudiera quedar bien y caminara y corriera a la perfección. Maravillosamente así pasó; el ahora camina corre y hasta fútbol juega, por eso hoy vengo a agradecerle mucho más a la Chinita», detalló Navea.

Cabe destacar que la elaboración de esta manta artesanal tardó  un mes y 14 noches de desvelo es ser elaborada, ya que a diario Navea se disponía a tejer desde las 8:00 de la noche hasta la 1:00 o 2:00 de la mañana.

El presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, visitó la mañana de ayer la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá.

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