En el cementerio Corazón de Jesús ni los muertos descansan en paz

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26 de octubre, 2015 - 6:05 pm
Redacción Diario Qué Pasa



Fotos: José León

Morgue del camposanto alberga cuerpos en un alto estado de descomposición, que alarma a quienes visitan el lugar

Maracaibo — Hasta el descanso eterno es interrumpido, irrespetado e incluso profanado en el Cementerio Municipal Corazón de Jesús de Maracaibo, donde cada vez se incrementan más los robos, desvalijos de las tumbas, su profanación y demás acontecimientos que solo pueden ser calificados como abominables.

Tras las numerosas denuncias recibidas, el equipo reporteril de QUÉ PASA se trasladó hasta el camposanto, para constatar que por cada sección de tierra (cuerpo), más de 10 tumbas en una misma fila habían sido violentadas, dejando grandes orificios que permitían ver parte de los ataúdes.

Familiares que visitan con frecuencia a sus seres queridos en el cementerio, coinciden en que esta situación cada vez es más notoria y preocupante: «No puede ser que uno venga a visitar a sus muertos y cuando venga se consiga con la impresión tan terrible de que le han violado o desvalijado la tumba, yo cada vez que vengo tengo ese miedo hasta que veo la lápida, pero cada vez son más las tumbas que abren de esa manera», dijo Alena Plaza, quien visita a su difunto esposo cada mes.

De igual modo, visitantes de la necrópolis indicaron que la ruptura forzosa de los sepulcros tiene que ver con rituales de espiritismo, santería, brujería y demás actos sacrílegos o diabólicos: «Uno teme que usen los restos del familiar de uno para esos ritos macabros, porque no hay otra razón por la que abran una tumba. Cuando el cuerpo lo sacan después de muchos años para colocar el esqueleto en el osario se hace en presencia de los familiares y porque así uno lo pide y paga por ello», explicó Berta Ripoll.

Cabe destacar que durante  el recorrido  entre las tumbas, el equipo reporteril de este rotativo pudo visualizar sobre una lápida a un grupo de personas que emitían sonidos altos y enronquecidos, que no parecían conformar palabras pertenecientes al español ni a otro idioma en sí.

«Antes se robaban la cerámica, las estatuas, las cruces y más adelante las vendían pero ahora son cosas mucho peores las que ocurren aquí y que hacen que uno desista de venir a ponerle flores sus difuntos, solamente en la primera fila del segundo cuerpo vi hoy  más de 12 tumbas abiertas entre esas la de mi familiar y no puedo explicar la indignación y el dolor que sentí, por lo que fui a hablar con la presunta ecónoma del cementerio y lo que me dijo fue que ahí ya no hay seguridad ni de día ni de noche», relató Julio Aranaga.

Cuerpo descompuesto

Olvidada en una esquina yace la morgue del Campo Santo, que parece estar fuera de funcionamiento pero que sirve de estancia para aquellos cuerpos que presuntamente nunca son reclamados por sus familiares, lo cierto es que durante la travesía QUÉ PASA se detuvo en el lugar por un fuerte olor a podredumbre y la proliferación de moscas. Al ver por una de las ventanas se pudo visualizar un cuerpo envuelto en sábanas, en el suelo y en estado de putrefacción activa del que no se conocieron datos, ya que no se pudo contactar a ninguna autoridad o personal administrativo que diera información de algún tipo.

Limpieza e inseguridad

El camino que recorren los marabinos para visitar a sus fallecidos está colmado de maleza, estructuras caídas que impiden el paso y sobre todo urnas  desechadas y oxidadas que incluso han terminado siendo usadas como papeleras, escenario al que se le suma la basura acumulada.

«Es un desastre venir aquí, entre tanto monte, árboles y techos caídos no encontrábamos la tumba, y cuando la encontramos se robaron el florero y el cristo de mármol que tenía la tumba, no es posible que uno ni pueda venir a llorar a sus muertos tranquilo, y lo peor es que así esto sea público uno paga para todo, porque ese hueco donde está enterrado el familiar de uno fue comprado, el día que la persona se muere uno paga para que la entierren, incluso para que limpien y aún así esto está cada vez peor», exclamó Anivia Seara.

Marabinos indignados exigen que haya mayor seguridad y un mejor servicio no sólo en el Corazón de Jesús sino en todos los cementerios públicos de la ciudad.

Visitantes del campo santo aseguran que quienes violentan las tumbas lo hacen con fines diabólicos

Ataúdes desechos y abiertos  pueden verse fácilmente por todo el Corazón de Jesús

Decenas de árboles y estructuras caídas hay sobre los sepulcros

Un cuerpo sin ser identificado se descompone en la morgue del cementerio

La basura cubre las tumbas, por lo que muchas veces no son halladas por los familiares de los difuntos.

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