Olvidando por completo el manual de Carreño y sus consejos del buen comportamiento

Egda Vílchez arremete contra los curas, la CEV y un periodista de QUÉ PASA

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22 de marzo, 2017 - 10:11 am
Rafael Rivas [email protected]

De manera despectiva, la concejal se refirió ante el clamor de la comunidad de Cristo de Aranza, que solicitó un cabildo abierto, como «una comidilla y circo de la Iglesia»
Foto: Rafael Rivas

Maracaibo — Luego de nuestra publicación impresa número 2.243, en la cual este rotativo expuso las declaraciones de la concejal de la Cámara Municipal de Maracaibo por el PSUV, Egda Vílchez, en la que esta fracción se reservaba su voto ante la petición de solicitud de un cabildo abierto por la comunidad de Cristo de Aranza, para el cual propusieron la iglesia de esa comunidad.

QUÉ PASA conversó con la edil para conocer la razón de la negativa.

Para Vílchez «la Iglesia católica y la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha convertido en un partido político, que busca escudarse tras el nombre de Dios para hacer politiquería».

«Es un circo lo que la Iglesia quiere montar y para ver a payasos prefiero pagar la entrada para reírme y no verlos hacer el ridículo. Soy católica y no acepto que la Iglesia sea un brazo político de la derecha venezolana», acotó Vílchez.

Más leña al fuego

Asimismo, la edil denunció que «los representantes de la Iglesia católica en Maracaibo no pueden gozar de ningún respeto ante las autoridades venezolanas. Personajes como los sacerdotes, quienes son unos mariscos y pedófilos, no pueden gozar de ningún respeto; si son títeres de la Conferencia Episcopal, son payasos que intentan tergiversar la realidad de Venezuela con  sus declaraciones injerencistas», aseveró.

Igualmente, la concejal denunció que «no seremos parte de una comidilla política en una iglesia; si la comunidad quiere denunciar puede ir a hacerlo directamente a la cámara».

Arremetida
Al final de esta cita, Egda Vílchez decidió no rendir más declaraciones y arremetió contra el periodista, despojándolo agresivamente de su libreta de anotaciones y propinándoles una serie de insultos, que no suelen ser comunes en la boca de una mujer y que por respeto a nuestros lectores no vamos a reproducir.

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