Defensor abogará por los niños de la calle

1633_JOSE VICENTE FARIA- DEFENSOR DEL PUEBLO DEL ESTADO ZULIA- ENDRY POLO (4)
10 de junio, 2015 - 1:43 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Archivo

En estos centros a los niños se les brindará salud, conocimientos y valores

Maracaibo —
El defensor del Pueblo en el Zulia, José Vicente Faría, manifestó su inquietud y preocupación por los niños que viven en las calles, y ha propuesto que se expropien las sedes de los bingos, que ya no se utilizan, para darles un fin benéfico que sería la creación de centros de atención para todos los menores que no cuentan con un hogar digno.

José Vicente Faría destacó: «Esta situación es un problema de todos, esto que se propone es algo de dignidad humana para albergar y atender a los niños que se encuentran en calidad de abandono».

Con respecto a los altos índices de los menores en las calles, resaltó que «no se  maneja un censo en específico, pero todos sabemos que cada día hay más niños en ese estado de abandono, en todos lodos, en los barrios, por eso es la preocupación y hay que darle solución a este problema que afecta a la población».

Salud y atención

El defensor del Pueblo en el Zulia hizo un llamado a todos los entes como la Gobernación del Zulia, Alcaldía de Maracaibo, Alcaldía de San Francisco y Poder Judicial con la finalidad de que se unan a esta noble acción que alegraría la vida de miles de niños que no han contado con beneficios básico para vivir bien.

«Todos debemos unirnos y colaborar para incluir a los menores e inculcarles valores, conocimientos y brindarles toda la atención médica que se merecen», apuntó Faría.

Por último, agregó que «sería maravilloso que todos ayudaran a labrar este camino por un mejor futuro para la juventud».

Olvidados

Los niños de la calle son aquellos que están relacionados con algún tipo de actividad económica, que va desde la mendicidad a la venta modesta. La mayoría están olvidados y no cuentan con los recursos necesarios para tener una niñez digna.

Ocasionalmente, pueden asistir a la escuela y normalmente mantienen cierto sentido de comunidad familiar, pero la precariedad de la situación económica los afecta y pueden verse eventualmente empujados a una estancia más permanente en la calle.

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