«Alimento para el alma y el cuerpo»

Una obra de amor: Comedor público en la Iglesia San Antonio María Claret sobrepasa las 800 personas (FOTOS)

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9 de mayo, 2018 - 4:39 pm
Andrea Prieto/ Pasante UNICA

Las personas de la tercera edad, minusválidos, madres con sus hijos, hombres y cualquier persona que quiera acercarse al comedor son bienvenidas sin ninguna distinción

Fotos: Andrea Prieto/ Pasante UNICA

Maracaibo– Un grupo de voluntarios, de la iglesia San Antonio María Claret realizaron la labor humanitaria de un comedor público para los habitantes de los sectores aledaños, programado todos los miércoles, desde tempranas horas de la mañana hasta caer la tarde.

Personas de la tercera edad, minusválidos, madres con sus hijos, hombres y cualquier persona que quiera acercarse es bienvenida sin ninguna distinción a la institución católica, especialmente aquellos de recursos insuficientes.

Beatriz Belloso, voluntaria del grupo de la Mesa de la Misericordia explicó que «Las personas que vienen a recibir su bocado hacen sus colas respectivas, ya ellos saben de qué manera se organizan,  en el transcurso de la mañana se le reparten ticket, para que puedan pasar en un orden específico». El referido grupo lo conforman representantes del colegio Claret y personas que asisten a la iglesia para servir como colaboradores.

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A cada comensal se le reparte un carnet con el número de llegada y se organizan según su condición física. Cada miércoles atienden un aproximado de 800 personas, sin embargo, no es una cifra limitante, puesto que cuando entregan todos los carnet de llegada, aún continúan acercándose personas al sitio.

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Cuando ya se han acabado todos los alimentos y la fila de personas sigue incrementándose «Buscamos la manera de poder darles algo, salimos a ver que conseguimos, así como Dios multiplicó los panes, nos ha multiplicado a nosotros la comida, para que las personas que llegan no se vayan sin nada», expresó un voluntario de la actividad.

«Dentro se realizan diferentes actividades: hay lavado de manos, se pasan y se les da su comida,  hay servicio de paramédicos, otras veces tenemos servicio de peluquería, se les da una charla de formación, porque no es simplemente alimentar el cuerpo, también hay que alimentar el alma». Agregó la señora Beatriz Belloso.

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Un equipo de paramédicos y el grupo voluntario de la Mesa de la Misericordia de la referida Iglesia, son quienes se encargan cada miércoles  de organizar, atender y servir a las necesidades de los allegados.

El equipo de paramédicos atiende cualquier tipo de emergencia que pueda presentarse con las personas durante su permanencia en la cola, asimismo obsequia algunos medicamentos básicos, vacunas y les ofrece atención médica.

Por otra parte, los voluntarios del grupo se dividen en diferentes estaciones: la primera es en la cola para llevar el orden, en la segunda un voluntario imparte una charla de formación al primer lote de personas que ingresa, en la tercera es el lavado de manos y les dan su respectiva bandeja para servirles la comida.  En la cuarta fase cada persona entra al templo para ingerir los alimentos servidos.

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Testimonios

Leonardo Zambrano: «Estoy aquí por el hambre, por la escases de trabajo y de dinero, vine con una hija y mi nieto, a veces dan sopa de pollo, pasta y arroz con atún o carne».

Jesús Finol: «La comida es lo máximo, dan cantidad. He ido a la Clínica San Rafael y al colegio Carmen Varela y dan menos cantidad  de comida. Solo me mantengo de la pensión. Aquí hay que llegar temprano».

Ivon Almarza: «Vine por la necesidad, no tenemos que comer en la casa, yo tengo un varón que es especial y dos hembras. Aquí nos tratan muy bien, a mi hijo le dan chicha, nos dan comida».

Ana Rodríguez: «Yo vengo de vez en cuando, el sueldo mínimo no me alcanza para comprar ni una harina. Hoy estaba haciendo unas diligencias y vine porque necesitaba comer algo, me enteré de esto hace tres semanas, pero todo aquí es muy limpio, nadie queda desatendido».

Katiuska Morales: « vivo para Pomona, vengo por la leche para el bebé, yo traigo el pote y me echan para llevarme y cuando tienen me dan pañales».

 

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