Centro de Maracaibo pasa los domingos desolado

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16 de marzo, 2015 - 2:31 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Estación Libertador del Metro de Maracaibo no recibe ni el 10% de los pasajeros que se ven de lunes a sábado

Fotos: Hayleén León

La economía formal e informal funciona en menos del 50% de su capacidad. El poco poder adquisitivo es la excusa recurrente para no ir al centro

Maracaibo — Soledad y miedo es lo que hay los días domingo en el centro de Maracaibo más de 50% de las santamarías están abajo, el flujo vehicular es ocasional, mientras la afluencia de visitantes es escasa para el comercio y el transporte público.

Recorrer el centro en un día de descanso y en el día del Señor, para los creyentes cristianos, es todo un reto de valientes; desde la estación Libertador, el Callejón de los Pobres, la Calle Ciencias, hasta los centros comerciales se encuentran desérticos.

Julio Rodríguez, habitante de la parroquia Bolívar, comentó: «Desde hace mucho la gente no viene al centro los domingo, porque no hay nada que hacer. Esto está solo, la mayoría de los comerciantes no abren y no hacen actividades recreativas que animen a las familias a venir».

Herberto Bozo, chofer de los carritos de la ruta 18 de Octubre, explicó: «Casi todos los domingo son solitarios, hay más carritos que pasajeros. Los pobres ya no se pueden dar el gusto de venir al centro porque el dinero solo alcanza para comer».

Nelson Landaeta, personal de seguridad de un centro comercial, detalló: «El domingo, los locales no abren, solo la feria de comida, en su mayoría, y el centro comercial solo trabaja de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde. Los que vienen lo hacemos obligado, porque este día es para quedarse en la casa».

Menos gastos

El comercio formal justifica el cierre de sus tiendas para evitar más gastos de nómina, por laborar el día domingo. Claudio Machado, dueño de una tienda de bisuterías, aseguró: «Prefiero dar libre el día domingo para ahorrar el pagar doble, es duro pagar las quincenas, el cestatique y peor aún domingo, feriados y horas extras».

Eliécer Moreno, encargado de una mesa en el Callejón de los Pobres, optó por ir a trabajar y dijo: «Vengo así no venda nada, si me quedo en mi casa me ponen a lavar los platos y a barrer el patio».

Esparcimiento

Francis Ortiz, habitante de la parroquia Santa Lucía, indicó que es poco lo que se puede hacerse en familia, en el centro de la ciudad, «a mí me da miedo venir solo por los atracos y tampoco hay nada bueno que hacer para los niños».

La Calle, 96, Ciencias desde la Plaza Bolívar hasta la Basílica es la más solitaria de todas

La gente pasa rápido por el Callejón de los Pobres del miedo que da por dentro y por fuera

Centros comerciales se ven pelados de carros, visitantes y trabajadores

Los choferes del transporte público, a diferencia de todos los días, hacen colas en espera de los pasajeros

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