Conozca la historia de tres de ellos

Los buhoneros del centro son más que un pregón de ofertas

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3 de abril, 2017 - 8:32 am
Haroldo Gutiérrez / Pasante UBV / Redacción

Presentamos tres casos emblemáticos de trabajadores del centro de la ciudad que con su jornada laboral demuestran que el venezolano es trabajador

Foto: Haroldo Gutiérrez

Venezuela, un país lleno de gente con sentido de pertenencia, amor por esta tierra y trabajadora, gente que diariamente madruga para poder llevar el pan a la mesa.
Para muchos venezolanos madrugar ya es costumbre, tomar su café, alistar a los chamos para la escuela son parte de lo que cotidianamente estos héroes hacen antes de ir a su lugar de trabajo.

Para muchos su jornada laboral comienza antes de la puesta del sol, y termina a altas horas de la noche, todos tienen un sueño que cumplir, un motivo por el cual luchar, pero sobre todo demostrar que los venezolanos somos gente trabajadora que ante cualquier circunstancia seguimos luchando por esta nación.
Prueba de estos son los buhoneros del centro de la ciudad, quienes a pesar del sol, el calor y las condiciones insalubres en las que les toca ofrecer sus productos no dejan de dar su mejor sonrisa mientras entonan sus pregones de ofertas.

Mujer echá pa′lante
Tal es el caso de Virgiliana Escobar, joven de tez morena, rellenita y con un humor que la caracteriza, a todo el que le compre sus ricos pastelitos y empanadas los trata con cariño y respecto, «dan ganas de regresar el día siguiente y comprarle más», dijo un cliente.

Virgiliana es una luchadora que con tan solo 18 años, le toca madrugar para ayudar a sus padres con los gastos del hogar, asegura no tener hijos pero las ganas de salir adelante para ella son incansables, ella sueña con ser policía, actualmente se encuentra estudiando para sacar su bachillerato.

«Todos los días me levanto a las 3:30 am para comenzar la jornada laboral, vivo en La Musical» es que el trayecto hasta el centro de la ciudad, específicamente en «Los Plataneros», es largo «trabajo porque la situación actual lo amerita, soy la única de tres hermanos que vive con mis padres y estoy en la obligación de ayudarlos», puntualizó Escobar, quien es hija de esta tierra y 100% maracucha.

¡Compre su yuca pan!
Muchos venezolanos por convicción, sus derechos y valores, han marcado la historia del acontecer patrio. Sin temores se han organizado en las más pobres condiciones, se han armado de valor y siguen creyendo en la tierra que los vio nacer, que hasta ahora le ha brindado lo mucho o lo poco que con esfuerzo y dedicación han obtenido. Ellos, son los héroes en Venezuela, el ejemplo a seguir.

En esta descripción cala perfectamente José Galván, comerciante en el casco central de la entidad zuliana, un hombre que luce fuerte y saludable, que a simple vista se ve que su vida no ha sido color rosa, pero sin embargo desde su puesto de yuca que tiene muy cerquita de «Los Plataneros», en el casco central de la capital zuliana, grita muy alegre, a todo pulmón, a los que pasan «¡Compre su yuca pan! ¡No se dejen engañar!».

Galván es habitante del sector Buena Vista y nos comentó que su faena comienza a partir de las 5:00 am. «Mi prioridad es llegar temprano, antes que todo el mundo salga y cueste agarrar el transporte público», dijo.

El alegre vendedor de yuca cuenta con 43 años de edad, tiene 25 años de casado y producto del amor con su cónyugue, nacieron dos hijos que actualmente son adultos, y el mayor de ellos lo hizo abuelo, asegura que mientras tenga vida seguirá trabajando fuerte para seguir brindándole dentro de sus posibilidades una vida más amena a sus seres queridos.

«Todos en mi casa trabajamos por el bienestar de mi nieto», manifestó José Galván
Marcos Fermín
Venezuela es un país lleno de gente luchadora y pacífica, eso ha quedado demostrado por años.
La mejor manera de salir a flote y conservar la dignidad es a través del trabajo honesto, poniendo de manifiesto nuestro ingenio y fortaleza a la vez que se hace imprescindible aferrarnos a nuestros valores.

Así lo demuestra Marcos Fermín, un joven venezolano, al llegar a su lugar de trabajo se le puede ver atendiendo a una cliente, y al mismo tiempo respondiendo a otras, ofreciendo 10 plátanos por Bs. 1.500.

Fermín, tiene 19 años de edad, indicó ser descendiente de colombianos por lo que tiene la oportunidad de ir a probar suerte en el vecino país. Sin embargo, orgullosamente dice: «Que de aquí no se va, que este país a un siendo tan joven lo ha llenado de gracia, lo ha enseñado a trabajar desde muy niño».
«Yo seguiré creyendo en Venezuela, aun en medio de las circunstancias», enfatizó.

A este chamo, oriundo de esta tierra, le toca madrugar todos los días. A las 4:00 am está despierto y puesto al sol, como coloquialmente se dice, aunque a esa hora la luna es quien le acompaña.

Marcos reside en el sector El Marite con su progenitor; él junto con su papá son el sustento de su hogar. «Si yo no ayudo para mi papá sería más pesada la carga, en vista de lo que actualmente estamos viviendo», puntualizó el chamo de los plátanos de La Redoma.

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