Resumen de Policías asesinados en el 2016

Balas criminales: También matan a la Ley

jonathan cardozo cpbez
27 de diciembre, 2016 - 10:24 am
Wilson Alvarado / [email protected]

La venganza, el ajuste de cuentas, feminicidio, resistencia al robo, arrollamientos, y hasta los catalogados mal procedimientos policiales son los móviles sangrientos que le pusieron fin a las vidas policiales que en este trabajo recordaremos

Foto: Wilmer Cubillán/Alfredo Chinaleong

Maracaibo — La muerte no dio tregua. La criminalidad que golpeó insistentemente a la región zuliana se vio incrustada en gran escala en los organismos policiales que se vistieron de manto negro durante los 12 meses sangriento del 2016, el cual dejó 25 funcionarios muertos.

Las balas desenfrenadas que vuelan en esta sociedad convulsionada, y los presuntos accidentes de tránsito, acabaron en el primer trimestre del año con la vida de cinco funcionarios adscritos a los cuerpos de Polimaracaibo, Polisanfrancisco, Guardia Nacional Bolivariana (GNB), y la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Inicio de la maldad

Esos diminutos, pero poderosos, y picudos hierros abrieron el compás de la muerte en el año que dentro de poco quedará solo en recuerdos, el pasado 14 de enero. Sí, exactamente en esa fecha, el sargento primero de la GNB, Jonathan Nava Pineda (26), fue víctima del hampa, cuando esperaba a su esposa frente a un centro médico de la localidad. Allí, dos sujetos le pusieron fin a su carrera para despojarlo de una motocicleta.

Pasados cuatro meses de ese trágico crimen, las alarmas policiales se encendieron en las filas de la PNB, con el feminicidio de Iselis Ylian Iguarán Maestre (23), quien fue asesinada, el pasado 31 de mayo, de un disparo en la cabeza que le asestó su esposo Wanner Ferrer (29), funcionario del CPBEZ, quien hasta la actualidad se encuentra burlando a la ley.

La criminalidad siguió su rumbo y el 12 de junio, Polimaracaibo se estremeció con el crimen del oficial Carlos Javier Rodelo Barrero (34), quien murió en la UCI del Hospital General del Sur, tras batallar un mes por su vida. El oficial fue tiroteado el nueve de mayo en la urbanización El Soler, del municipio sureño, tras resistirse al robo de su motocicleta.

Segundo semestre cruel

La mortalidad no se detuvo y veinte policías, en este semestre, murieron a través de diferentes móviles criminales. Los delincuentes silentes siguieron a sus víctimas. Las acorralaron y de múltiples disparos, la mayoría de gracia (en la cabeza), le ponían fin a su objetivo: dejarlos fríos y templados sobre un charco de sangre, y así cumplir con los encargos que, según los investigadores del CICPC, se trataron de venganzas, ajuste de cuentas o resistencia al robo.

En la mitad del resonado año; a las 6:00 de la mañana del pasado 23 de julio, la maldad retumbó de nuevo a los organismos de seguridad con la muerte del oficial de Polisur Carlos Rodríguez (24), quien fue asesinado de un tiro de escopeta, tras resistirse al robo de su vans, color vino tinto, con la cual trabajaba en sus tiempos libre como chofer de tráfico.

Esa mañana trágica el oficial montó a cinco sujetos, quienes le exigieron la entrega del vehículo en la avenida La Limpia, sector Los Postes Negros. Tras la negativa del oficial lo maleantes acabaron con su vida. Horas más tardes, tres de los cinco implicados fueron liquidados en distintos procedimientos policiales.

Policías más enlutadas

El manto negro que perseguía a los oficiales continuó su marcha. El CPBEZ fue el organismo con más oficiales muertos en distintas circunstancias. Nueve uniformados formaron parte del listín sangriento.

El caso que más resonó fue el cometido en el Sur del Lago y en el municipio Santa Rita. En la primera ubicación, el oficial del CPBEZ Jesús Ángel Montiel Flores (37), fue asesinado de múltiples disparos el 31 de julio, en sector Caño El Burro de El Manguito, parroquia Urribarrí, por su amigo y colega Jhongier Padilla, quien lo interceptó para despojarlo de una maleta de dinero.

En el hecho resultó muerto Jorge Luis Morán Fernández (25), quien viajaba con Montiel Flores el día de la trágica escena, a bordo de un Optra color plata, placa AC358FF.

Tres más en Polimaracaibo

Luego de tres meses del primer crimen que enlutó a la referida institución, un nuevo hecho de sangre escandalizó al organismo y a la colectividad, con el asesinato de la supervisora agregada Yeisi Carolina Peña Mamber (43), quien fue asesinada por siete efectivos de la pnb, en un denominada «mal procedimiento policial», mientras bebía alcohol con su esposo en el barrio 24 de Septiembre, sector Los Planazos.

La institución luego de verse empañada por esta pérdida, continúo enlutada, debido a dos hechos de sangre aislados: El primero ocurrió el 9 de octubre en un puesto de comida del sector.

Los Cactus, donde la oficial administrativa Liseth del Carmen Parra Muñoz (40), fue asesinada, tras resistirse al robo de una tablet, mientras comía junto a sus hijos.

El segundo hecho cruel ocurrió contra Ronny José Maldonado Marín (38), asesinado de varios balazos, el 28 de octubre, dentro de su vivienda, ubicada en el barrio Los Andes.

CICPC en la lista

La policía científica ocupó el mismo escalafón que la policía de Maracaibo. Cuatro funcionarios del CICPC fueron asesinados en distintos hechos.

El caso más alarmante para la institución y la región fue el asesinato contra el detective Esfael Alejandro Bracho Galué, quien resultó acribillado en un denominado procedimiento policial ejecutado por funcionarios de la GNB-Conas en el Centro Comercial Limpia Plaza, ubicado en la avenida principal La Limpia.

El detective se encontraba en la referida dirección vestido de civil, cuando los funcionarios del Conas realizaban un procedimiento para coartar la extorsión que presuntamente le hacían a un comerciante. Según lo grabado por unas cámaras de seguridad, Bracho Galué fue interceptado por un oficial del Conas y en medio una confusión se desencadenó una ráfaga de disparos accionados por los efectivos del Conas, quienes dejaron sin vida a Galué en el sitio.

En medio del procedimiento un efectivo del Conas identificado como Kevin Romero Medero, fue alcanzado por las mismas balas que sus compañeros dispararon. El oficial también quedó sin vida en la escena.

Los casos alarmaron y dejaron huellas en las instituciones involucradas y en las familias de los hoy occisos que lloran sin cesar las trágicas muertes.

¿Por qué sería? ¿En qué andarían? No son interrogantes mías, son las preguntas que vocifera la colectividad, cuando estos casos estremecen a la ciudadanía.

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