«La guarimba tiene un único objetivo, que el Gobierno ordene el Plan Ávila»

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30 de mayo, 2014 - 2:13 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Agencias

Robert Alonso, uno de los integrantes del grupo que supuestamente pretendía asesinar al presidente Nicolás Maduro, además de ser ultraderechista, es el autor de «La Guarimba», un manual de terrorismo urbano que han ejecutado los supuestos extremistas y paramilitares en las calles venezolanas desde el 12 de febrero. El único objetivo de «La Guarimba», según reconoce el propio autor, además de paralizar totalmente el país, es crear un caos anárquico nacional con la ayuda de toda la ciudadanía y en las principales ciudades de Venezuela» con el fin de obligar al Gobierno a «que ordene el Plan Ávila».

Prófugo de la justicia venezolana y refugiado en Miami, el nombre de Robert Alonso es conocido por los servicios de inteligencia del país. Su vinculación con paramilitares y golpistas tampoco es ajeno a los cuerpos de seguridad.

Plan para matar a Chávez

Robert Alonso, quien se autodeclara empresario de profesión, apareció el 9 de mayo del año 2004 en los medios de comunicación. Los cuerpos de inteligencia venezolanos allanaron en una zona boscosa de El Hatillo, cerca de Caracas la hacienda Daktari, de su propiedad.

En la operación policial fueron detenidos 153 paramilitares colombianos que estaban entrenándose para asesinar al entonces presidente de la República, Hugo Chávez. Según la información oficial, el plan de magnicidio se frustró a días de su ejecución.

Los paramilitares tenían previsto concretar el atentado el 12 de mayo: un grupo élite asesinaría a Chávez durante una cena con banqueros en La Casona (residencia presidencial), otros irregulares asaltarían el Palacio de Miraflores y un conjunto irrumpiría en los depósitos de armas ubicados en el Comando Regional Nº 5 de la Guardia Nacional y la base aérea de La Carlota. Un oficial de la aviación secuestraría una aeronave para bombardear la sede de Gobierno.

«Usar barricadas»

Alonso, en su manual de terrorismo urbano, ya advierte que el único objetivo de «La Guarimba» es generar una situación de caos extremo en el país que fuerce al Gobierno nacional a aplicar el «Plan Ávila», esa situación beneficiará sus objetivos.

«El uso de barricadas es recomendable, empleando vehículos, cachivaches, muebles, troncos… lo que se tenga a la mano. Al paralizar el país (el Gobierno tendrá que tomar medidas al respecto… o abandonar el poder», añade el empresario fugado de Venezuela.

«Creemos —añade— que tal como sucedió el 11 de abril de 2002, nuestros oficiales (militares) no acatarán la orden de masacrar al pueblo, en consecuencia se inducirá a la insubordinación constitucional creando la necesidad de una acción cívico-militar que cumpla con el sagrado y constitucional objetivo de defender la Constitución y las leyes».

Para la «guarimba», indica, «no se requiere mayor organización ciudadana. Cada quien es su «propio cacique». El uso de la imaginación es bienvenido. El objetivo primordial de  la «guarimba» es provocar un caos anárquico de tal magnitud que amerite la orden por parte del Gobierno de intentar poner en marcha la solución extrema: el Plan Ávila», insiste.

De 174 detenidos, solo 17 son estudiantes

Por otro lado, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, aseguró ayer que de los 174 detenidos que han participado en los hechos violentos que se han registrado en Venezuela desde el pasado 12 de febrero, solo 17 son estudiantes.

Asimismo, recordó que como consecuencia de esos actos vandálicos han fallecido 42 personas y 873 han resultado heridas de diversa consideración «por las acciones terroristas ejecutadas por grupos vinculados con la derecha en distintos municipios del país, en su mayoría gobernados por la oposición».

Los niños como escudos humanos

Las posiciones de Robert Alonso se han radicalizado en las últimas semanas. Ahora y a través de su cuenta Twitter, el empresario de la justicia venezolana pide a las personas que participan en los actos vandálicos que utilicen a sus hijos como escudos por si los cuerpos de seguridad deciden disolver esas concentraciones.

Mensajes como: «Pon a tu hijo como barricada móvil. Él es reemplazable, tu carro no». Junto a ese también aparecen otros tan radicales y extremistas como el anterior: «Pon a tu hijo a ser (sic) la función de  barricada móvil, tu carro es muy valioso y te lo pueden quemar», o este otro: «No emplees tu carro como barricada. Te lo pueden quemar. Pon a tu hijo en su lugar. Él también es  móvil».

Otro de sus mensajes afirma que «si le arrebatamos Venezuela a los cubanos castristas, los hermanos Castro mueren totalmente. Esperen lo más duro. Es una guerra literalmente a muerte. Que sean ellos muertos, no tú. Enguarímbate».

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