6to. Poder renunció a la Cámara de Periódicos

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5 de noviembre, 2015 - 12:56 pm
Redacción Diario Qué Pasa

El semanario denunció las dificultades para adquirir el papel para poder circular

Foto: Cortesía

«Si la prensa no es libre, la democracia ha muerto», expresa la junta directiva de Sexto Poder en su carta de renuncia

Caracas – El día de ayer se conoció la renuncia del Grupo Sexto Poder de la Cámara de Periódicos de Venezuela.
En la misiva se destacan una serie de razones que llevaron a la salida del semanario del grupo que integran más de 50 periódicos del territorio nacional.

A continuación, el texto completo contenido en la carta publicada por el Grupo Sexto Poder:

Caracas, 03 de noviembre de 2015.

Estimados señores de la Cámara de Periódicos, a través de la presente renunciamos a esta casa que abriga más de ochenta periódicos del país, después de presenciar el casi arrodillamiento de un órgano que debería ser independiente al gobierno de turno.

Los últimos acontecimientos empezando por la extorsión del Complejo Maneiro para vendernos papel, han sido timoratamente condenados, al extremo de llegar a un silencio casi cómplice. Ese silencio puede ser la propia acta de defunción de la libertad prensa y empresa.

Sin contar la detención de trabajadores por exigir insumos para trabajar, porque los editores, cosa insólita permitimos, sin chistar que, el Estado, óigase bien, tenga el monopolio del papel de la prensa. Debe haber en el mundo un ejemplo mejor de sumisión, pero honestamente no lo conocemos.

Cuando la sociedad se va sometiendo, le teme a la autoridad y en consecuencia se inhibe de reclamarle los derechos, no como feudo suyo sino como migajas escapadas del banquete del poder; peor aun cuando se resignan cruce salus, y  se sienten imposibilitadas de darse a sí mismas redención, entonces la democracia es utilería.

Así las cosas, se va tejiendo una realidad que se basta por sí misma, donde los hechos testimonian la muerte por omisión o por complicidad de la obligación moral de toda la prensa de defenderse a sí misma y a los suyos; que por cierto, son sus trabajadores y accionistas sentimentales, es decir, sus lectores.

Si el poder no se persuade de su verdadera vocación y arrincona a sus disidentes, encarcela editores, cierra periódicos, acusa y enjuicia al empresario descargándole responsabilidades cuya obligación corresponde exclusiva o primariamente al Estado, entonces los ciudadanos dejan de serlo, y nace así, una sociedad de súbditos.

Algunos causahabientes del poder en América Latina confunden la política con el sermón de la montaña; la economía con el catecismo sobre trueques de la colonia, la democracia con elecciones, y peor aún, confunden los medios de comunicación con las hojas parroquiales de las iglesias que sirven sin chistar para propagar las ideas como si de evangelios se trataran. En suma, confunde el ejercicio de la libre expresión con la dañina propaganda.

Todo lo anterior, estimados colegas editores, merece, mucho más; reclama  lógica verdadera del poder, la cual solo es plena si se tiene autoridad. Poder y autoridad son cosas distintas; poder dan armas y charreteras, autoridad solo la da el pueblo. La Cámara de Periódicos teniendo poder y autoridad se ha dejado arrinconar desvirtuando su razón de ser; acobardada ha permitido el cierre de Diario los Andes, de 6to Poder, y el casi asesinato por la fuerza del diario El Carabobeño.

Estos días en Venezuela, para aterrizar en mi planteamiento sin velo, amenazan con ser los más peligrosos en catorce años, nadie está exento de pensar acerca de acontecimientos tensos, para no caer en los blancos y negros que las circunstancias reclaman. Por eso se necesita una prensa libre e independiente libre de apremio.

Mi querido amigo, Gastón Guisandes, ligados a las causas más nobles por la libertad de prensa en Venezuela y del cual conozco su don de gente, quien —no menos importante— funge como vicepresidente de esta Cámara, dijo hace meses que en Venezuela había plena libertad de prensa. Creo que a la luz de los acontecimientos, esas palabras hay que recogerlas.

Es claro hoy, nadie tiene duda el resultado de la consulta de diciembre, como el coronel de la novela de García Márquez, enumerando las virtudes de su gallo preparado para la próxima pelea, ante el perplejo rostro de su mujer viéndose morir de hambre esperando el día de la pelea, pregunta «y de aquí allá qué comeremos», y cegado el hombre, negado a suspender el evento, grita «comeremos mierda».

Parece que nos toca comer mierda a quienes creemos en la libre empresa y libertad de expresión, por algún tiempo.

No siempre el uso y abuso del poder vence y convence. Siempre, así enseña la historia quienes aplauden los atropellos de los gendarmes del poder, después los maldicen. Ha sido siempre y así será.

El país está muy agitado, no es cosa ya de chavistas y escuálidos. No.

Si en Venezuela se sueltan en supermercados, buses, escuelas y suburbios las más grandes descalificaciones contra los poderes del Estado sin que nadie se ponga de pie para defenderlos, ¡por algo será! No digo sea inmerecida esa fama, antes bien es una alerta temprana de los caminos aviesos donde anda ya esta patria de golpes y porrazos, desde nuestra tardía independencia.

Si la prensa no es libre, la democracia ha muerto. Ojalá, ustedes que hoy callan no vayan a terminar como el editor Quevedo, dueño de la Revista Bohemia en Cuba, que terminó suicidándose dejando en su testamento su lamento por haber CALLADO TANTO TIEMPO.

Junta directiva de 6to. Poder.

Grégory Quiñónez, director de Sexto Poder, fue detenido en octubre y luego liberado.

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