Trump confirma que habrá Brexit

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Wilfredo Cure / Agencias

Donald Trump visita el Reino Unido y como siempre, deja huella. Al presidente de la Casa Blanca le encanta ser el centro de atención, ya sea a través de sus redes sociales o en las declaraciones que hace a los medios de comunicación. Con su llegada a Londres ha revolucionado tanto a ciudadanos como a políticos, principalmente a aquellos que están en contra del Brexit, y prefieren que Londres y Bruselas sigan siendo amigos, o los que quieren un Brexit amistoso, es decir, que Londres y Bruselas lleguen a un acuerdo beneficioso para ambos países.

El país británico atraviesa una crisis constitucional de dimensiones desorbitadas: el sistema electoral es cuestionado por todos, el Parlamento y el ejecutivo están en guerra continua y los tribunales cada vez son más intervencionistas. En un principio, el objetivo del Brexit era recuperar el control, pero parece que solo lo están perdiendo. El presidente de los Estados Unidos expresó explícitamente que quiere un Brexit, con o sin acuerdo, y que el Reino Unido podía contar con toda su disposición para hacer tratos y privatizar: todo sea para conseguir que Londres y Bruselas se divorcien.

Los ciudadanos británicos salieron a la calle para protestar contra esta visita, calificando al Brexit como sinónimo de las políticas extremistas de Trump; pancartas contra Trump recorrían las calles de Londres, mientras los británicos pedían a gritos que se frenase cualquier posibilidad de Brexit duro.

Theresa May, ya ex Primera Ministra británica después de que miles de ciudadanos exigieran su dimisión, se reunió con Trump mientras este alababa a Boris Johnson. En la conversación hablaron del Brexit, y la líder conservadora reivindicó el derecho a que el país tome una decisión independiente sobre Huawei, el Medio Ambiente y Oriente Medio: pues a diferente de Washington, Londres defiende los acuerdos con Irán en materia nuclear y quiere dejar abierta una solución para Palestina.

Trump quiere el Brexit, pero su predecesor, Barak Obama, se muestra un poco más discreto con el tema: según el expresidente, si hay Brexit, el Reino Unido pasará a ser el último de la cola para firmar un acuerdo comercial con Washington; aunque Trump piense todo lo contrario.

Con todo esto, se puede decir que la visita de Trump ha sido como echar sal a la herida de un país que no sabe resolver un problema que ellos mismos empezaron: un país en el que una parte de la población cree que puede ser mejor saliendo de la UE con una primera ministra que ni siquiera consigue convertir esta salida en una realidad. Faltará ver si otros políticos que defienden el Brexit a toda costa, como Nigel Farage, lo consiguen. Con este panorama, los inversores prefieren despedirse de la libra y de otros instrumentos financieros británicos y optan por invertir en oro; o en cualquier instrumento ajeno al drama británico.

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