Sube el dólar y América Latina se divide por sus efectos

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11 de diciembre, 2014 - 1:29 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Venezuela, Colombia, México, Perú y Chile podrían fortalecer a los productores nacionales al volverse más caro importar que producir.

Luego de una década en la que perdió terreno, la divisa estadounidense está recobrando su papel como la moneda central de la economía global.

La razón de fondo es esencialmente una: la economía estadounidense se está recuperando de la profunda crisis que estalló en 2008 y lo hace a una velocidad mayor que sus competidores europeos y asiáticos.

Ahora bien, la fortaleza del dólar podría provocar nuevas turbulencias financieras globales de acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales de Basilea.

En la última década se triplicaron hasta US$9 billones las transacciones internacionales en dólares, eso supone que hay muchas empresas y bancos con deuda denominada en dólares que deberán pagar unos intereses mayores y que podrían entrar en default.

Cómo afecta a América Latina

En pocas regiones de América Latina se sentirá el impacto de esta tendencia de manera tan directa como en los países que han adoptado el dólar como moneda interna.

Panamá, El Salvador y Ecuador usan esa divisa y su economía se deberá adaptar a un nuevo entorno en el que el dólar se valoriza.

Sus exportaciones, que están denominadas en dólares, se harán más caras y menos competitivas.

Mientras que las importaciones, pagadas con dólares más fuertes, se abaratarán en esos países.

En Venezuela, Colombia, México, Perú y Chile, un dólar más fuerte será bienvenido por muchos industriales y productores de bienes para la exportación.

Pues al perder valor las monedas nacionales frente al dólar, sus productos serán más baratos y por ende más atractivos para compradores internacionales.

Y a su vez, los productos importados que les hacen competencia se harán más caros.

Por lo que la tendencia del dólar parece ser una buena noticia para los industriales, exportadores, y los que trabajan en esos sectores.

Controles para evitar fugas

La inflación en Venezuela ha superado los 20 puntos porcentuales en los últimos cinco años: en 2011 alcanzó un 29%, en 2012 un 20%, en 2013 un 58%.

En Argentina varía entre el desacreditado índice oficial que registró un aumento de los precios del 10,9% el año pasado y un no menos incierto de distintas consultoras económicas que lo ubicaron en promedio en torno al 28%.

La fuga de capitales y la búsqueda de refugio en el dólar es un fenómeno regional. La diferencia es que Argentina y Venezuela intentaron combatirla con medidas de control de divisas.

El 5 de febrero de 2003, el entonces presidente Hugo Chávez planteó la creación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) para detener la fuga de capitales, evitar la depreciación de la moneda y limitar la disminución de reservas. Ahora en manos del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex).

Argentina siguió un camino similar a fines de 2011, poco después de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, imponiendo crecientes restricciones a la adquisición de divisas extranjeras por parte de particulares y empresas.

En ambos casos, el control terminó en un mercado desdoblado, con dólar oficial y mercado negro. En Argentina la diferencia ha sido casi de 100%, mientras que en Venezuela hoy en día el valor de la divisa no oficial es 3,5 veces mayor si se calcula al precio de Sicad 2 (Bs. 50), mientras que si se hace a Sicad 1 sería 14,8 veces más.

El futuro

Argentina y Venezuela tienen a favor que su deuda externa pública y privada en dólares no es alta. En el caso de Venezuela se le suma que sus ingresos en dólares por petróleo le dan un colchón para ataques especulativos, aunque el precio del crudo esté bajando.

«Creo que en eso Venezuela es diferente a Argentina porque tiene muy fuertes ingresos en dólares por el petróleo y tiene acceso a los mercados de capitales», indicó a BBC Mundo Mark Weibrost, codirector del «Center for Economic Policy and Research» de Washington.

Fotos: Agencias

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