Snowzilla tiene congelado el este de los EE UU

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24 de enero, 2016 - 12:03 pm
Redacción Diario Qué Pasa

En Nueva York prohibieron el tránsito vehicular debido a los centímetros de nieve que cayeron en la metrópolis

Foto: Agencias

La helada ha obligado a cerrar puentes y túneles, inclusive se han cancelado vuelos

Nueva York — Una gigantesca tormenta sepultó ayer bajo la nieve al este de Estados Unidos, paralizando grandes ciudades como Washington y Nueva York y dejando un saldo de 10 muertos.
Apodada «Snowzilla», la tormenta afectaba a más de 85 millones de personas y provocó la anulación de unos 4.400 vuelos.

Por lo menos 10 personas murieron en Carolina del Norte, Maryland, Kentucky y Virginia, mientras que más de 200 mil personas quedaron sin electricidad.

En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo prohibió el tránsito vehicular desde las 14H30 locales (19H30 GMT) y cerró los puentes y túneles que comunican la turística Manhattan con Long Island al oeste y Nueva Jersey al este.

El servicio de autobuses quedó suspendido desde el mediodía y el servicio de metro que transita al aire libre quedó cerrado por la tarde. Los teatros de la famosa avenida Broadway suspendieron sus funciones, los museos cerraron y muchas tiendas hicieron lo mismo.

Los tres aeropuertos de la región (John F. Kennedy, La Guardia y Newark, en Nueva Jersey) no registraban despegues ni aterrizajes desde las primeras horas del sábado.

El famoso Central Park registraba casi 40 centímetros de nieve a las 13H00 locales, según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (NWS), y desde entonces la nevada no se cesaba. El pronóstico para la ciudad era entre 50 y 63 cm.

Advertencia

«¡Quédense en casa!», reiteró el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, a lo largo de la jornada en sus mensajes a la comunidad.

Un ejército de camiones barrenieve limpiaba las calles de la ciudad. Jonas, como también se llama a la tormenta, venía acompañada de rachas de viento de más de 80 km/h.

Avenidas populares como la Quinta o la Sexta estaban casi vacías incluso antes de la prohibición y muchos autos estacionados ya estaban sepultados bajo la nieve.

Para algunos neoyorquinos, era de todos modos un día más de trabajo. «Ha estado muy calmo en la mañana, pero espero que la gente se canse de jugar con la nieve y venga a beber y comer algo», dijo un barman del sur de Manhathan a AFP.


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